Decenas de niños caen en un atentado en Irak El atacante lanzó su coche-bomba cuando los infantes recibían golosinas de parte de soldados de EEUU en Bagdad. Los uniformados habían llegado al lugar justamente para advertir del peligro.
DESOLACIÓN • Los restos de bicicletas quedaron ayer en el lugar donde estalló la bomba, en un barrio de Bagdad.
Niñas y niños se habían arremolinado en torno a los soldados estadounidenses para hacerse con algunas golosinas cuando el terrorista atacó cerca de las 10.30 de ayer. Se dirigió con su camioneta al grupo de unos 100 infantes e hizo detonar un artefacto explosivo en el sureste de Bagdad.
El recuento de fallecidos variaba según las fuentes noticiosas. Los cables de las agencias internacionales decían que habían fallecido entre 23 y 32 niños de entre nueve y 13 años. Además, se mencionaba que un soldado estadounidense también había muerto.
Según el ejército de Estados Unidos, el saldo de ese atentado elevó a 1.751 el número de militares estadounidenses muertos en Irak desde que el país fue invadido, en marzo del 2003, según un balance establecido a partir de las cifras del Pentágono.
Los soldados estadounidenses habían llegado para bloquear las salidas del barrio Bagdad al Jadida, después de recibir informaciones de que un terrorista suicida circulaba en un coche-bomba, y pidieron a la gente que permaneciera en sus hogares.
“Pero los niños rodearon a los norteamericanos, que les daban dulces, cuando súbitamente el coche-bomba surgió de una calle lateral y estalló”, dijo Mohamed Alí Hamza, de 25 años, que se encontraba en el lugar.
Las cifras convierten el ataque de ayer en uno de los más sangrientos con víctimas infantiles de la posguerra. A su vez, el número de fallecidos en Irak desde que a finales del pasado mes de abril juró su cargo el primer ministro, Ibrahim al Yafari, asciende a más de 1.500 personas.
“¿Por qué reparten los soldados norteamericanos chocolate y chucherías entre los niños cuando saben que se convierten así en un objetivo para los atacantes?”, se indignó Saleh Sadun, propietario de una tienda próxima al lugar del suceso. “Quieren ser simpáticos con los niños y ponen en peligro sus vidas”.
Otros testigos arremetían contra los terroristas. “No son combatientes de la resistencia, sino criminales que matan a niños inocentes”, dijo el padre de una de las víctimas. El pasado septiembre perdieron la vida más de 30 niños cuando recibían chucherías de soldados de EEUU durante la inauguración de una estación de depuración de aguas residuales.
También en aquella ocasión muchos familiares de los niños responsabilizaron a las tropas estadounidenses de la muerte de sus hijos por ofrecer con su presencia en el acto de inauguración un objetivo fácil a los terroristas.
Según un estudio realizado por el Instituto universitario de altos estudios internacionales de Suiza, citado por el diario francés Le Monde, 39.000 iraquíes han muerto en Irak desde el inicio de la intervención estadounidense en marzo del 2003.
Por otra parte, el Waqf (Oficina de Bienes Religiosos) sunita exigió ayer que se abra una investigación, después del descubrimiento en Bagdad de los cadáveres de 11 sunitas, entre los cuales había un imán, asesinados de una bala en la cabeza pocos días después de haber sido arrestados por la Policía.
“Exigimos que los resultados sean difundidos públicamente, ya que no es la primera vez que esto ocurre”, dijo Adnan al Dulaimi, jefe del Waqf. Bagdad, AFP-EFE-DPA-El País de Madrid