La Policía ha elevado hasta 74 el número de muertos en la matanza ocurrida el martes en una remota aldea del noreste de Kenia, entre ellos más de 20 niños, mientras que cerca de 6.000 personas han huido ya de sus hogares.
“La primeras indicaciones apuntan a que 1.000 familias, es decir unas 6.000 personas, se han desplazado”, informó el responsable de Desastres de la Cruz Roja keniana, Farid Abdulkadir, a la Oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA).
“Hay mucho movimiento y la situación es todavía muy inestable”, añadió Abdulkadir.
Por su parte, la Policía ha elevado a 74 el número de muertos en la ola de violencia que vive la región desde que un grupo de entre 300 y 500 miembros armados del clan borana atacaran el martes al grupo rival gabra en Turbi, situado a 130 km al norte de la ciudad de Marsabit y cerca de la frontera con la vecina Etiopía.
En la matanza fallecieron, al menos, 55 integrantes del clan gabra, de los cuales 22 eran niños que se preparaban para entrar al colegio. Diez de los atacantes boranas fallecieron en el intercambio de disparos y otras nueve personas, también de ese clan, murieron en un ataque al vehículo en el que viajaban “en lo que parece una venganza”, dijo a la agencia EFE por teléfono desde Embu, sede de la Policía provincial, el oficial Robert Kituru.
El periódico Daily Nation, sin embargo, maneja cifras más elevadas, y habla de 89 muertos. Kituru señaló que hay policías patrullando la zona, aunque sin especificar el número de efectivos desplazados, y que “la situación está bajo control”. Nairobi, EFE
DOS GRUPOS
Clanes • Los borana y gabra, de descendencia somalí, hablan el mismo idioma. Son nómadas y tradicionalmente sus miembros se han casado entre ellos.
Historia • Ambas comunidades arrastran una larga historia de enfrentamientos, motivados generalmente por el control del ganado, del agua y del pasto.