La Iglesia denuncia ante la OEA la muerte de 107 reos El estado de Honduras es acusado de haber actuado con negligencia en mayo del año pasado, cuando un incendio arrasó parte de una cárcel.
TRAGEDIA EN EL PENAL • El arzobispo Rómulo Emiliani observa algunos de los muertos. La foto fue tomada el 2004.
La Iglesia de San Pedro Sula (región norte) denunció al Estado de Honduras ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA, por la muerte de 107 presos en el penal de esa ciudad en mayo del 2004.
“Agotados los recursos legales del país, queremos dar un paso más dentro de los cauces internacionales”, afirmó ayer el obispo ángel Garachana. Argumentó una “negligencia grave y permanente del Estado, en el cumplimiento de sus obligaciones con los privados de libertad y en concreto, ante la muerte de 107 internos, en el incendio de mayo del 2004 en el centro penal”.
Los 107 murieron en un incendio que se desató el 17 de mayo de 2004 en el Centro Penal de San Pedro Sula, la segunda ciudad importante de Honduras, localizada a 240 km al norte de la capital, y grupos de derechos humanos sospechan que las autoridades dejaron que murieran.
Los jóvenes pertenecían a la Mara Salvatrucha 13 (MS-13) una de las pandillas, junto con la Mara 18 (M-18), que son perseguidas por el Gobierno por la ola de criminalidad que protagonizan en las principales ciudades de Honduras y en países vecinos.
Garachana manifestó que la Diócesis de San Pedro Sula acude a la CIDH porque ha transcurrido mucho tiempo sin que las autoridades hayan dado a conocer quiénes fueron los responsables y por qué tampoco han mejorado las condiciones del penal donde se produjo el incendio.
Según los bomberos, el incendio se debió a un cortocircuito en el sistema eléctrico del penal, por sobrecarga de electrodomésticos conectados, incluidos 57 ventiladores, 15 televisores, cuatro aparatos de aire acondicionado, una cámara de refrescos y un refrigerador, entre otros.
Algunos de los 56 sobrevivientes del incendio aseguraron que los guardias de la cárcel se negaron a abrirles la puerta de la celda cuando les gritaban pidiendo auxilio. “Les gritábamos a los policías para que nos abrieran el portón, que nos estábamos ahogando, que nos estábamos quemando, pero no nos ayudaron”, dijo uno de los sobrevivientes, Elvin Hernández. Tegucigalpa, AFP
Infortunados reclusos
Baleados • El 5 de abril de 2003 murieron 68 reos (61 de la M-18), en la cárcel de El Porvenir, al ser ametrallados por policías en un motín en que se registró un incendio.
Casos • Este año han fallecido 21 reos en la Penitenciaría Nacional (a 25 km de Tegucigalpa) ahorcados, acuchillados y en otras circunstancias, sin que las autoridades hayan investigado.