El español gana terreno en el Congreso de Estados Unidos con legisladores que se atreven a hablarlo en el Senado y otros que lo aprenden, organizan ruedas de prensa bilingües y suman hispanos a sus equipos de comunicación para cortejar a la minoría más importante del país.
“Creo que de pronto nadie va a hablar inglés en el Congreso”, bromeó Michael Shifter, del instituto de análisis Diálogo Interamericano, convencido de que “la tendencia a hablar castellano va a aumentar en los años”.
“Muchos políticos están aprendiendo español. Es un fenómeno que refleja la realidad demográfica, cultural y política del país”, explicó el analista al referirse al creciente peso político de los latinos, que los convirtió en un codiciado objetivo electoral.
En el partido republicano, Alejandro Burgos decidió emitir sus manifestaciones públicas en español y se declaró convencido de que “el futuro de nuestro partido depende en gran parte de nuestra habilidad para atraer a más hispanos”. Washington, AFP