Las huellas del 7-J conducen a conexiones en Paquistán y Egipto Tres de los atacantes suicidas en Londres tenían origen paquistaní. Dos de ellos habían visitado a sus raíces. Las pesquisas llegaron a Egipto, país de origen del segundo jefe de Al Qaeda.
Investigadores de los atentados explosivos en Londres buscan huellas sobre posibles conexiones en Paquistán, incluso en Egipto, país de donde son originarios extremistas de la cúpula de la red terrorista Al Qaeda.
El Gobierno de Islamabad ha redoblado su oferta de colaboración al Ejecutivo británico e investiga las posibles conexiones con integristas islámicos asiáticos de al menos un terrorista suicida de Londres, que viajó a Paquistán en dos ocasiones.
Las autoridades ofrecieron su colaboración al Ejecutivo británico tras confirmar que uno de los cuatro presuntos terroristas, Shehzad Tanweer, visitó Paquistán el 2003 y este mismo año para estudiar al parecer en una escuela islámica.
Pero, también se conoce que el más joven de los suicidas, Hasib Mir Hussain, visitó a unos parientes en Paquistán a mediados del 2003. De allí regresó con profunda convicción religiosa, peregrinó a la Meca, dejó crecer su barba y empezó a vestir túnica.
Del tercer kamikaze, Mohamed Sidique Khan, se sabe que es hijo de inmigrantes paquistaníes.
El presidente de Paquistán, Pervez Musharraf, habló el jueves por teléfono con el primer ministro británico, Tony Blair, y le ofreció su “máximo apoyo” para esclarecer los atentados.
Sin embargo, el portavoz del Ministerio de Exteriores de Paquistán, Jalil Abbas Julani, aclaró que los terroristas, aunque de ascendencia paquistaní, eran británicos de nacimiento.
Tres de los cuatro supuestos terroristas suicidas que perpetraron los atentados del 7 de julio eran británicos de origen paquistaní, de entre 19 y 30 años, y el otro había nacido en Jamaica. A éste se lo ha identificado con el nombre de Lindsay Germaine o Lindsey Germail.
El ministro paquistaní de Interior, Aftab Khan Sherpao, aseguró esta semana que facilitará a la Policía británica “toda la información útil que tengamos” y que, en mayo pasado, Islamabad ayudó a desbaratar en el Reino Unido un ataque similar.
Públicamente, varios responsables británicos han alabado la colaboración del Gobierno paquistaní en la lucha antiterrorista, pero han expresado su preocupación por la educación que se ofrece en algunas de las escuelas islámicas de Paquistán.
Paquistán es desde hace más de tres años uno de los principales aliados de EEUU en la lucha contra el terrorismo internacional y ha entregado a Washington más de 700 supuestos miembros de Al Qaeda, muchos de los cuales se esconden en la frontera de este país con Afganistán.
La punta del ovillo de una conexión egipcia surgió el pasado jueves cuando se informó que un químico era buscado por la Policía. Los medios lo identificaron como Magdi al Nasher, —el supuesto fabricante de las bombas— quien llegó a Egipto un día antes de los ataques en Londres. Negó las acusaciones.
Según su versión —conocida el viernes— había viajado a Egipto para pasar unas semanas de vacación y después tenía planeado retornar a Gran Bretaña.
La relación de Egipto con los atentados de Al Qaeda no es novedosa, ya que el número dos de la red terrorista, Ayman Al Zawahiri, es un ciudadano egipcio, como lo es el supuesto “cerebro” de los atentados del 11 de marzo en Madrid, Rabei Osman El Sayed, “Mohamed El Egipcio”.
EEUU considera a Al Zawahiri como el lugarteniente de Osama bin Laden, el terrorista saudí acusado de instigar los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Washington y Nueva York.
También es egipcio Omar Abderrahman, un líder integrista encarcelado en EEUU, condenado a cadena perpetua por planear el atentado contra el World Trade Center de Nueva York, ocurrido en 1993 y mató a seis personas e hirió a un millar. Islamabad y Londres-EFE-El País de Madrid
Lindsay Germaine o Germail
La Policía cree que este británico nacido en Jamaica es el cuarto terrorista suicida, responsable de la bomba en la estación de Russell Square, la más mortífera de todas: al menos 21 personas murieron y cientos resultaron heridas. La agencia EFE, basada en un reporte de la cadena británica Sky News, lo identificó como Lindsey Germail.
Poco se sabe de su pasado. La confirmación de su identidad depende ahora de los análisis de ADN. Se cree que Germaine vivía en una casa de Northern Road, en la localidad de Aylesbury, a unos 65 kilómetros al noroeste de Londres. La Policía registró el pasado miércoles la vivienda. “Era un hombre negro, en la treintena, y vivía con una mujer que se había convertido al islam. Tienen un niño de unos 18 meses”, contaba un vecino a la cadena de británica BBC.
“Se mudaron a esa casa hace seis meses. Creo que estaban a punto de renovar el contrato”. Otro vecino, Joao Lima, que reside dos puertas abajo, aseguraba que en la casa sigue viviendo “una mujer europea que viste ropas islámicas”. Germaine o Germail podría tener vínculos con el condado de West Yorkshire, donde vivían los otros tres terroristas suicidas. El País, EFE
Shehzad Tanweer
Tenía un buen porvenir en el área deportiva pero optó por inmolarse, con 22 años, asesinando con su carga explosiva a siete pasajeros en un túnel del metro al este de Londres. Su madre le creía entre las víctimas de los atentados y así lo reportó a la Policía la noche del jueves 7.
Tanweer nació el 15 de diciembre de 1982 en Bradford, foco urbano de la inmigración asiática, y creció con su familia en la cercana Leeds. Cursó estudios de ciencia deportiva en la Universidad Metropolitana de esta ciudad. Fue un apasionado del criquet y las artes marciales, y diestro futbolista. En una estantería de su habitación colocaba las medallas y copas.
De familia musulmana paquistaní, vivió una adolescencia acomodada, ayudando en el negocio familiar de mataderos y, más reciente, en un restaurante de comida popular de pescado y patatas fritas. Acostumbraba a vestir zapatillas de marca y, en las visitas a la mezquita, túnicas tradicionales. Le gustaba conducir el Mercedes de su padre. Estaba orgulloso “de ser británico”, decía su tío, Bashid Ahmed. Si bien era “muy religioso”, no se interesó en la política. Amigos de su barrio le describían como una “persona amable que se llevaba bien con todos”. A pesar de ser “tranquilo y formal”, fue amonestado por la Policía en 2004 por “conducta desordenada”.
El pasado diciembre viajó a Paquistán para seguir un largo curso de estudios islámicos, pero regresó a casa a los tres meses harto del “calor, la pobreza y la actitud de los paquistaníes con los que vienen de Inglaterra”, explicó su tío, quien negó que el joven se hubiera adiestrado en Afganistán. Según amigos que se niegan a identificarse, tras su viaje a la tierra paterna Tanweer empezó a frecuentar una mezquita de Beeston, en Leeds. Allí coincidió con el resto de los suicidas.
Días antes de ir a Londres, Tanweer jugó un partido de criquet, como acostumbraba. Pero, algo era distinto. “Se había teñido el pelo y las cejas de claro”, contaba un amigo al diario The Independent. El País de Madrid
Mohamed Sidique Khan
Asistente escolar, casado y padre de una niña, Mohamed Khan no conocerá al segundo hijo que espera dar a luz en unos meses su esposa, Hasina. Aunque aún no fue formalmente acusado, las autoridades le identifican como el suicida del metro de Edware Road, que causó la muerte de seis personas y un centenar de heridos. Tenía 30 años.
Khan era muy popular entre los alumnos y los padres de una escuela de primaria de Beeston, un barrio de Leeds, donde residió parte de su vida. Le consideraban un buen “colega y mentor”, que ayudaba a los pequeños con problemas y a los hijos de inmigrantes a asentarse. “Muchos me dicen que es la mejor escuela que han conocido”, se enorgulleció Khan en una entrevista publicada en el diario The Times, el 2002.
Hace unos seis meses, Khan se mudó con su familia a Dewsbury, en el condado de Yorkshire. Su mujer quería estar cerca de su madre, Farida Patel, una mujer muy respetada que recibió incluso una condecoración de la Reina Isabel por su trabajo comunitario. Hoy, en cambio, la familia política atraviesa momentos amargos. Pero, no fue con ellos con quienes se adoctrinó en el fundamentalismo islámico. A su suegra se le reconoce por luchar por los derechos de la mujer y promover su independencia laboral en la rígida sociedad asiática.
De Hasina se dice que estaba en desacuerdo con la represión de la mujer en el régimen talibán. Mientras que algunas fuentes describen a la pareja como un “matrimonio modélico”, otras aseguran que el terrorista y su mujer atravesaban una fuerte crisis y se habían separado. Khan llevaba una doble vida sin levantar sospechas. Hijo de inmigrantes paquistaníes, compaginaba sus labores escolares con la gestión de una librería en Leeds especializada en textos islámicos. Conducía un Honda Civic, frecuentaba el gimnasio y vestía habitualmente al estilo occidental.
No acudía, sin embargo, a las mezquitas próximas a su residencia y era un asiduo visitante del templo islámico más radical de la región, en Stratford Street, en Leeds. El País de Madrid
Hasib Mir Hussain
Hasib Mir Hussain, de 18 años, era el más joven de los terroristas suicidas que sacrificaron la vida de más de 50 personas.
Nació el 16 de septiembre de 1986 en la casa victoriana de ladrillo rojo en Leeds, donde su familia aún reside, y creció jugando al fútbol con otros niños en los callejones del barrio.
Asistió a la guardería en Ingram Road, a la vuelta de su casa, y más tarde acudió a un colegio de enseñanza primaria en el mismo barrio, Holbeck, un área humilde situada detrás del distrito económico de Leeds y rodeada de autopistas.
De camino al colegio, Hasib pasaba siempre por delante de la tienda de la esquina, regentada por Ajimal Singh. “Cuando era un niño, venía a comprar caramelos y palomitas. Era de una familia muy agradable del barrio. Su hermano es un hombre muy majo”, dijo Ajimal.
A Hasib se le ha descrito como temerario e impetuoso. Fue un joven muy problemático. Durante su paso por el instituto Matthew Murray inició no pocas peleas con compañeros de clase. En julio del 2003 dejó el centro sin haber aprobado el bachillerato. Fue en esta época cuando le enviaron a Paquistán a visitar a unos parientes. Allí adquirió una profunda devoción religiosa. Hasib realizó la peregrinación a la Meca —que todo musulmán debe hacer al menos una vez en la vida y que constituye el principal acto de adoración—, se dejó barba y comenzó a vestir túnicas. A pesar de ello, la Policía lo detuvo el 2004 por robar en un comercio.
Hasib solía viajar a Dewsbury, localidad situada a unos 40 kilómetros al oeste de Leeds, para ir a rezar. Mohamed Sidique Khan tenía una casa en Dewsbury.
Hasib estaba en el paro y le había dicho a su familia que iba a Londres a ver a unos amigos. Pero cuando el jueves 7 no regresó a casa, sus padres, Mahmoor y Maniza, informaron de su desaparición a la Policía. En realidad su hijo había subido al autobús número 30 armado con suficiente explosivo como para destrozar el vehículo y matar a 12 personas. Entre los restos se encontraron su licencia de conducir y sus tarjetas de crédito. El País de Madrid