Es difícil imaginar al Banco Interamericano de Desarrollo sin la conducción de Enrique Iglesias.
Elegido para suceder al mexicano Antonio Ortiz Mena, Iglesias es presidente del BID desde 1989. Hace algunas semanas, ha anunciado que se apartará de sus actuales funciones a fines del próximo mes de septiembre.
Iglesias fue elegido por primera vez en marzo de 1988 y reelecto en 1993, 1998 y 2003. Su mandato actual vencía en abril del 2008.
Asumió la presidencia cuando América Latina estaba emprendiendo amplias reformas para recuperarse de la llamada “década perdida” de los años 80. Iglesias condujo al BID en dos rondas de reposición de recursos que aumentaron el capital ordinario autorizado de 34.500 millones de dólares a 101.000 millones de dólares. Estos incrementos le permitieron al Banco alcanzar una capacidad sostenible de préstamos de 8.000 millones de dólares por año y volver a ser la principal fuente de financiamiento multilateral para América Latina y el Caribe.
Durante la presidencia de Iglesias comenzó a operar la Corporación Interamericana de Inversiones, que ofrece préstamos e inversiones a pequeñas y medianas empresas de América Latina y el Caribe. En 1993 se estableció también el Fondo Multilateral de Inversiones bajo administración del BID para apoyar el desarrollo del sector privado mediante donaciones, asistencia técnica e inversiones de capital.
En 1968 encabezó un grupo de expertos que colaboraron con Raúl Prebisch en la preparación de un estudio de la situación económica de América Latina, a solicitud de Felipe Herrera, entonces presidente del BID. Por muchos años los aspectos conceptuales de dicho estudio dominaron las orientaciones económicas de la región.
Conocí a Enrique Iglesias hace más de treinta años, allá por el año 1972 a propósito de la reunión anual de la CEPAL que se llevó a cabo en Quito. Posteriormente nos vimos en La Habana y, desde entonces, hemos tenido un fluido relacionamiento personal en Washington, Lima, Santo Domingo, Montevideo y cada vez que visita a Bolivia.
Profundo conocedor de la problemática latinoamericana, ha sido Secretario Ejecutivo de la CEPAL, Ministro de Relaciones Exteriores del Uruguay, ahora Presidente del BID, y próximamente encabezará la Secretaría General Iberoamericana.
Hombre afable, siempre tiene, a flor de boca, inteligentes y provocativas iniciativas sobre los problemas que afectan a la región.
Querendón de Bolivia, ha visitado al país en innumerables ocasiones otorgándonos el apoyo que buscábamos. De ahí que en 2004 el Banco aprobó cuatro préstamos y un financiamiento del Fomin. Con la contribución de Iglesias, el Banco ha otorgado hasta ahora 167 préstamos por un total de US$ 3.620 millones a nuestro país, con desembolsos que alcanzan a US$ 3.080 millones.
El BID no será el mismo sin Enrique Iglesias pero, como él mismo lo ha expresado: “ha llegado el momento de pasar la dirección a nuevas manos para que nuevas generaciones continúen contribuyendo con ideas renovadas a los ideales del BID de cooperar con el desarrollo económico y social de América Latina y el Caribe”.
Ahora, los principales países accionistas del BID tienen ante sí el desafío de elegir al sucesor de Enrique Iglesias. Dicen por ahí que uno de los más serios candidatos para ocupar el alto sitial de Presidente del BID es otro Enrique, esta vez boliviano. Ojalá, para el bien de Bolivia y del BID, pueda ser Enrique García quien reemplace a Enrique Iglesias.
*Fernando Salazar Paredes es abogado.
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