Rodríguez y Lagos allanan la relación de sus sucesores Los cancilleres quieren avanzar en una agenda que quede como referencia de trabajo para los próximos gobiernos de Bolivia y Chile. En ella se prevé incluir los temas del mar y del gas.
CONSEJO ANDINO • El pasado lunes se reunieron en Lima los cancilleres de Chile y Bolivia (centro). Este último aparece en la foto saludando al vicepresidente de Uruguay, Rodolfo Nin.
Aprovechando el tiempo de transición gubernamental en ambos países, Bolivia y Chile decidieron reencaminar sus relaciones bilaterales abriéndose a un diálogo con una agenda abierta a todos los temas, incluido el marítimo.
El objetivo, según señalaron el canciller chileno Ignacio Walker y el vicecanciller boliviano Jorge Gumucio, es dejar a los nuevos gobiernos, que se elegirán el 4 de diciembre en Bolivia y el 11 en Chile , una base sólida de trabajo para avanzar en un acercamiento.
Para ello, el 8 de agosto se reunirán en La Paz los directores de América del Sur de ambas cancillerías, Roberto Ibarra de Chile y William Torres de Bolivia, para compaginar la agenda bilateral. Los avances que se logren en este encuentro serán sometidos, a fines de agosto, a una reunión de cancilleres o vicecancilleres, según señaló Gumucio.
Explicó que esta agenda será desarrollada "preparando el terreno para que cuando vengan los cambios de gobierno, por las elecciones en Bolivia y Chile, los próximos presidentes no empiecen de cero, sino que ya tengan un material avanzado".
Walker, por su parte, al término de la reunión que sostuvo con su similar boliviano el pasado lunes en Lima, indicó que precisamente el objetivo de estos acercamientos era "seguir trabajando en la agenda sin exclusiones, para que, cuando asuman nuevos gobiernos en Bolivia y en Chile el próximo año, podamos estar ya encaminados en la agenda bilateral que tenga un 80 o un 90 por ciento de definición".
Los temas de la agenda van más allá de la reivindicación marítima, que por primera vez se discutirá oficialmente, ya que llegará a asuntos económicos —incluido el reinicio de conversaciones sobre la venta de gas—, sociales y también migratorios.
El senador Hugo Carvajal, miembro de la Comisión de Política Internacional, calificó como "muy positivo" el acercamiento y dijo que ahora es necesario "ir avanzado en una agenda real y viable sin descuidar ni postergar el tema marítimo".
Propuso "buscar con Chile una agenda estatal, de Estado a Estado, adecuadamente concertada en ambas naciones para que pueda sostenerse por varios años y que no aparezcan improvisados ni nostálgicos del pasado que utilicen el tema marítimo para coyunturas específicas".
Según el internacionalista Fernando Salazar, "con el cambio de gobierno estamos en una renovada etapa de relaciones, en la que los dos países se han dado señales mutuas de querer avanzar positivamente en sus relaciones". Explicó que durante la gestión de Mesa hubo "un retroceso en todo lo avanzado en las relaciones entre Bolivia y Chile".
"El resultado de la política exterior de Mesa fue un total congelamiento de nuestras relaciones bilaterales, que ha afectado a todo, incluyendo las relaciones con terceros países".
Inclusión del tema marítimo
El vicecanciller Jorge Gumucio explicó que Chile aceptó incluir la reivindicación marítima en la agenda sin exclusiones, luego de un largo proceso de negociación internacional iniciado hace más de un año.
"El tema del mar fue incluido en la agenda porque hubo un trabajo preparatorio hecho por más de un año", dijo. Explicó que todo comenzó con la entrega a Chile de la primera agenda elaborada por Bolivia, en diciembre del año 2004.
Según Gumucio, seis meses después de entregada esta propuesta inicial "Chile respondió con otra agenda, sólo 10 días antes de que cambiara el gobierno en Bolivia" (renunció Carlos Mesa).
Dijo que fue este proceso el que ahora culmina con una agenda abierta a todos los temas y explicó que en el asunto marítimo "cambian los estilos" con los cambios de gobierno, pero no la esencia de la demanda