El cambio del uso de esos suelos, si se aprobaba el plan para el acceso a la tierra, propuesto por la ex ministra Irma Peredo, significaría que esas tierras estarían destinadas a la agricultura y ganadería, principalmente. Y, del total de los bosques, la pérdida sería del 1,2 por ciento, dijo Javier Guzmán, técnico de apoyo de la oficina local de La Paz.
Se calcula que en una hectárea puede haber entre 80 y 200 árboles, de los cuales entre 30 y 35 son aprovechables.
Desde 1999, cuando el Ministerio de Desarrollo Sostenible aprobó el Plan de Uso de Suelos (PLUS), no hubo ninguna conversión de suelos legales, según la Superintendencia Forestal.
Con el plan de Peredo se quería redistribuir las tierras, disponiendo la exclusión, de manera excepcional, de un millón de hectáreas de tierras destinadas a la actividad forestal y que son aptas para otros usos.
Esa medida la quería aplicar la ex ministra, mediante cuatro decretos que no fueron consensuados ni aprobados en el Conapes y que, finalmente, por orden del presidente Eduardo Rodríguez, fueron suspendidos e Irma peredo destituida.
Según Guzmán, las tierras destinadas a esa actividad no pueden perderse, ni cambiar a un uso agrícola ni ganadero; sí se pueden aprovechar los bosques racionalmente. La Superintendencia Forestal se basa en el PLUS para otorgar permisos y si es una tierra para producción forestal, “es imposible que se haga una conversión. Si cambia el PLUS se debe acatar el cambio”.
En las zonas del norte de La Paz, de Pando y de Beni (Riberalta, Rurrenabaque, San Borja) ha aumentado la intención de querer transformar, de forma legal e ilegal, los bosques a zonas ganaderas. “Para ello se requiere cambiar el uso de suelo”.
En esos sitios donde hay conflictos se quiere tener grandes extensiones de tierra para la ganadería. Según Guzmán, un pequeño agricultor pide 200 hectáreas “y es difícil chaquear toda esa tierra. Son los grandes ganaderos los que buscan espacios”.