El sobreviviente del incendio en España narra su infierno MILAGRO • Jesús Abad salvó la vida porque su carro bombero se accidentó y la rotura de la bomba de agua humedecía su cuerpo.
ADIÓS EN ESPAÑA • Los restos del voluntario Luis Solano fueron llevados al cementerio de San Gines, en Guadalajara.
Jesús Abad sufrió quemaduras de primer grado —las de menor gravedad— en antebrazos y cara y la rotura de cuatro costillas.
Pero escapó con vida del incendio —atribuido a excursionistas descuidados— que desde el fin de semana arrasó con más de 12.000 hectáreas en el centro de España. Desde el Hospital de Guadalajara donde se recupera de sus heridas, este funcionario de 45 años habló de esos momentos.
Es el único superviviente de la tragedia acaecida a última hora del domingo en el incendio de Guadalajara, donde 11 de sus compañeros fueron devorados por las llamas.
Esas 11 víctimas (10 hombres y una mujer, que tenían entre 24 y 52 años) fueron sepultadas ayer. Ellas eran Luis Solano Montesinos, Mercedes Vives Parra, Jesús Ángel Juberías Navarro, Julio Ramos Ballano, José Ródenas Parra, Manuel Manteca Hernández, Marcos Martínez García, Jorge César Martínez, Sergio Casado Iritia, Pedro Almansilla Fuero y Alberto Cemillán Jadraque.
Abad, el superviviente del retén de Cogolludo, que conducía un camión autobomba, ha explicado al Telediario de TVE que su equipo participaba en las labores de extinción del incendio en Riba de Saelices cuando entraron en un barranco. "El fuego estaba muy lejos cuando, de repente, llegó un humo muy negro. Íbamos a salir de allí cuando se nos echó el fuego encima".
Tumbado en la cama del hospital y con la cara vendada, Jesús, funcionario del Ayuntamiento de Arcos del Jalón (Soria), ha continuado su relato.
"No nos dio tiempo, ya nos enganchó" Así, les sorprendió un "huracán de fuego muy grande", como "una especie de ola gigante, pero en fuego" que no esperaban. "Creo que nos vio y dijo 'ustedes son míos' y vino por nosotros porque estaba muy lejos, muy lejos y, de buenas a primeras había un humo negro... y empiezas a pensar que esto ya ha cambiado. La siguiente vez que volví la cabeza asomaban ya las llamas y se montaron (los compañeros) en los coches para salir y ya no nos dio tiempo", dijo Jesús.
Jesús logró arrancar el camión autobomba, pero se despeñó por un barranco, saltó por la ventanilla de su vehículo y se escondió bajo otro camión que estaba en el camino. Gracias a la rotura de la bomba de agua, que vertía agua sobre él, puede ahora contarlo.
"Dentro de mi camión vi que moría y, abajo, cuando salté rodeado de fuego, también vi que moría. Te falta todo, te falta oxígeno, te ves ardiendo, te ves... muerto (...) No sé qué me ha salvado, no lo puedo decir". Para Jesús, lo "más duro" fue ver morir a sus compañeros y "la impotencia de ver cómo arde todo esto y que no puedes hacer nada".
Finalmente, a los excursionistas que encendieron la parrillada que inició el fuego, Abad les ha pedido "que miren lo que han hecho, que tengan la cabeza ahora para pensar lo que han hecho, que piensen bien lo que han hecho". Madrid, El País-AFP
"Dentro de mi camión vi que moría. Te falta todo, te falta oxígeno, te ves ardiendo, te ves muerto (...) No sé qué me ha salvado, no lo puedo decir".