Gran Bretaña endurece la guerra contra el terrorismo Una nueva ley incorporará tres nuevos delitos vinculados al extremismo y además se prevé la elaboración de una lista de sospechosos radicales.
Tras los atentados del pasado día 7 en Londres, el Gobierno británico anunció ayer varias medidas contra los radicales islámicos que fomenten el terrorismo mediante sermones, portales de la red de internet o la publicación de artículos incendiarios.
En una declaración ante la Cámara de los Comunes, el ministro británico del Interior, Charles Clarke, precisó que se creará una lista internacional de extremistas que demuestren un “comportamiento inaceptable” dirigido a promover actos terroristas.
Indicó que la citada lista de radicales forma parte de la nueva Ley Antiterrorista que prepara el Gobierno en respuesta a los recientes ataques suicidas contra el metro y un autobús de Londres, que causaron al menos 56 muertos y 700 heridos.
Esos ataques fueron cometidos por tres terroristas británicos de origen paquistaní —que el pasado año visitaron madrasas (escuelas islámicas) en ese país— y un cuarto individuo de procedencia jamaicana convertido a la religión musulmana.
La futura ley, cuya tramitación parlamentaria se acometerá en octubre, creará tres nuevos delitos: la preparación de actos terroristas, la incitación indirecta al terrorismo y el ofrecimiento o recepción de entrenamiento terrorista. La elaboración de la lista de radicales correrá a cargo de los ministerios del Interior, la Cancillería y de los servicios de espionaje. Se trata, precisó el titular de Interior, de “establecer una base de datos completa de individuos que han demostrado un comportamiento sospechoso”.
Además, el ministro advirtió de que la nueva ley antiterrorista otorgará poderes al Gobierno para, bien prohibir la entrada de extremistas a este país, bien deportar a los radicales que ya residan en el Reino Unido.
“Lo correcto es ampliar el uso de poderes para atajar a quienes fomentan el terrorismo o buscan incitar a otros a cometer actos terroristas”, explicó el ministro Clarke. Londres, EFE