Chile niega haber aceptado incluir el tema mar en la reunión de agosto El Gobierno de La Moneda reaccionó molesto con los anuncios bolivianos de que Chile habría aceptado hablar del enclaustramiento. Dice que no es parte de la agenda "sin exclusiones".
PRESIDENTE Y CANCILLER • Los chilenos Ricardo Lagos e Ignacio Walker, que deciden sobre la agenda, durante la última Cumbre del Mercosur realizada en Montevideo el 20 de junio.
El idilio entre los gobiernos salientes de Bolivia y Chile duró poco. La Cancillería chilena afirmó ayer que la reivindicación marítima boliviana no está incluida en la agenda de la reunión de trabajo que delegaciones de ambos países sostendrán en La Paz entre el 8 y 9 de agosto.
Por medio de un comunicado difundido en Santiago, la Cancillería desmintió las declaraciones del vicecanciller boliviano Jorge Gumucio, quien el miércoles informó a La Razón que Chile aceptó incluir la demanda marítima boliviana en una agenda sin exclusiones que los gobiernos empezarían a tratar en agosto.
Un día antes, el canciller boliviano, Armando Loaiza, había señalado exactamente lo mismo: “El 8 de agosto hay otra reunión en la que se va a continuar la agenda boliviano-chilena y en la agenda un tema específico es el de la reintegración marítima de Bolivia; con las reservas que seguramente Chile tiene. Chile ha aceptado que el tema esté consignado porque este es un tema central para Bolivia”.
"No hemos concordado en ningún minuto que el tema de la reivindicación marítima sea parte de esta reunión entre el 8 y 9 de agosto en La Paz", señaló ayer en Buenos Aires el ministro de Relaciones Exteriores chileno, Ignacio Walker, donde participa en la reunión del Grupo de Río.
Según la Cancillería chilena, la reunión de agosto tiene por objeto continuar avanzando en la definición de una agenda bilateral entre las dos naciones.
Precisa que esta agenda se ha trabajado en el marco de la propuesta presentada por el país andino en Belo Horizonte, y en la contrapropuesta que Chile dio a conocer en Brasilia en el marco de la Cumbre entre países Sudamericanos y árabes.
La Cancillería también destaca que el ministro Walker y su par boliviano se reunieron en Asunción (Paraguay) y Lima (Perú) "para fijar una agenda bilateral de futuro en un tono constructivo que logre sintetizar las propuestas boliviana y chilena".
Sin embargo, descarta que haya un compromiso para tomar en cuenta la demanda marítima, lo que según las autoridades bolivianas sí había ocurrido.
Ayer, ante la ausencia del ministro Loaiza —quien se encuentra en Argentina— y la del vicecanciller Jorge Gumucio —que realiza una visita a varios consulados bolivianos—, el viceministro de Relaciones Económicas e Internacionales, Isaac Maidana, ratificó que el tema del mar será parte de la agenda bilateral. Dijo que si bien el asunto no estuvo en la agenda de la reunión que sostuvo con sus colegas chilenos para tratar temas comerciales, “sí (estará) en la agenda bilateral; obviamente en su momento se va a conversar”.
En los últimos días Bolivia y Chile han convenido una serie de acuerdos que habían distendido las relaciones. Entre éstos destaca la decisión de reanudar las negociaciones comerciales.
Ayer, los ministros de Defensa de ambos países asistieron a la retirada de las minas antipersonales que Chile colocó en la frontera a fines de la década de 1970.
Bolivia había retomado durante el anterior Gobierno una ofensiva interna e internacional por un acceso soberano al mar por territorio chileno, que perdió tras una guerra en el siglo XIX, lo que había tensado las relaciones. Ambos países mantienen lazos a nivel consular, puesto que los vínculos diplomáticos fueron interrumpidos en 1978 por decisión de Bolivia. Redacción y EFE
CHILE
Agenda • El canciller chileno, Ignacio Walker, confirmó que ambos países trabajarán sobre una agenda sin exclusiones, en la que sin embargo dice que no ingresará la demanda boliviana de salida al mar.
Relaciones • El miércoles, el presidente chileno, Ricardo Lagos, dijo que para su país era importante no perturbar sus relaciones con Bolivia, cuando le reclamaron por no aceptar la sede de Odesur.