La operación antiterrorista británica corre peligro de convertirse en una auténtica “caza del hombre” tras la muerte a tiros de un sospechoso este pasado viernes y las instrucciones recibidas por la Policía de “tirar a matar”.
Siguiendo al parecer al pie de la letra esas instrucciones, que habían permanecido secretas hasta ese momento, la Policía mató ayer en un vagón de metro a un individuo al que había venido persiguiendo por sospechar su relación con los últimos sangrientos atentados contra la red de transportes de la capital.
Según testigos presenciales, uno de los agentes disparó cinco veces a quemarropa contra el hombre, que al parecer había tropezado y caído al suelo del vagón.
La recomendación de disparar directamente a la cabeza en lugar de al pecho o los miembros, obedece, según los mandos policiales, a que es la única forma de evitar que el sospechoso accione los explosivos que pudiera llevar encima de su cuerpo, lo que permitiría salvar otras vidas.
La decisión, sin embargo, genera polémica. Londres, EFE