Toledo corre riesgo de ser vetado en el Parlamento El nombramiento de un polémico aliado como Canciller encendió una crisis que el Presidente peruano se resiste a apagar. Oficialistas y opositores censuran por igual la decisión del Ejecutivo.
ALIADOS • Toledo presenta a su nuevo colaborador en el Palacio de Gobierno. La cere- monia se realizó el jueves.
Perú soporta la peor crisis política en cuatro años, sin gabinete ministerial tras la renuncia del primer ministro y con el presidente Alejandro Toledo jaqueado por su partido y la oposición, que rechazan por igual el nombramiento de Fernando Olivera como nuevo canciller.
Los medios políticos coinciden en que Toledo ha cometido "una torpeza" y uno de los mayores errores políticos de su carrera política al haber nombrado a Olivera, su aliado y líder del Frente Independiente Moralizador (FIM).
Pese a la ola de críticas por su nombramiento, Olivera, un político calificado de soberbio y conflictivo, fue presentado al mediodía de ayer en la Cancillería como nuevo ministro de Relaciones Exteriores en reemplazo del dimitente Manuel Rodríguez.
Los cuestionamientos a su designación venían de todas partes, desde figuras del oficialista partido Perú Posible hasta las principales fuerzas de oposición.
El ex presidente Alan García (1985-1990), líder del Partido Aprista, primera fuerza de oposición, dijo que "una lamentable alianza entre dos personas ha hundido al sistema político en el caos y el desconcierto".
El nombramiento de Olivera provocó el jueves la renuncia inmediata del primer ministro Carlos Ferrero, cuando juramentaba el nuevo Canciller, y la del ministro de Vivienda, Carlos Bruce, el ministro más popular del régimen toledista. También dimitieron horas después los titulares de Justicia y Salud, Eduardo Salhuana y Pilar Mazzetti.
La renuncia de Ferrero, que tomó por sorpresa a Toledo, desencadenó una crisis ministerial y la consecuente dimisión de todo el gabinete ministerial, lo que obliga al Mandatario a recomponer su equipo ministerial.
Olivera tuvo que cumplir con el trámite formal de renunciar, según la Constitución, apenas a pocas horas de jurar al cargo. Aun así, y en un hecho contradictorio, ayer asumió sus funciones en la Cancillería.
En un intento por paliar la crisis, Toledo señaló tras la dimisión de Ferrero y de Bruce que él había pedido la renuncia de todo el gabinete de cara a dejar libres a los ministros que quieren participar en las elecciones presidenciales y legislativas de abril del 2006.
Para Lourdes Flores, líder de Unidad Nacional, segunda fuerza política del país, Toledo cometió una "torpeza presidencial". Sugirió a Olivera alejarse del Gobierno.
Otro escenario puede darse en el Congreso. Toledo corre el riesgo de que el gabinete sea censurado en el Parlamento por los votos no sólo de la oposición, sino del propio partido de gobierno.
Más de un oficialista ha expresado su rechazo a la presencia de Olivera en el gabinete y ha adelantado un posible veto hacia el líder del FIM en solidaridad con los ministros renunciantes.
Según la Constitución, un nuevo gabinete debe presentar su plan de gobierno al Congreso, en un plazo máximo de 30 días tras su juramentación, y es el Parlamento el que debe dar un voto de confianza o de censura.
El analista Sandro Pedraglio indicó que Toledo cometió "un error de cálculo" que se traducirá en una pérdida de la popularidad del Mandatario durante su último año de gobierno. El Presidente cuenta hoy con un apoyo popular del 18%, tasa que en sus momentos más difíciles, el 2003 y 2004, estuvo en el 6%. Lima, AFP-EFE
El ataque contra un cardenal
Fernando Olivera es un político que ha vivido en medio de entredichos y escándalos, calificado de soberbio e insolente, con fuertes pugnas no sólo con sus adversarios sino con la Iglesia Católica y la prensa.
El más serio incidente se produjo el 2001 cuando el cardenal Juan Luis Cipriani denunció que una persona del Gobierno había llevado al Vaticano tres cartas para desacreditarlo, mostrando presuntos vínculos con Vladimiro Montesinos, encarcelado ex jefe de los servicios secretos del ex presidente Alberto Fujimori. Las cartas, que luego se demostró que eran falsas, las llevó Olivera y generaron un escándalo y una crisis con la Iglesia.
Esto dio lugar a una investigación por parte del Ministerio Público al entonces Ministro de Justicia por sospechas de haber sido el falsificador, pero al final la investigación fue archivada.
Olivera fue involucrado además con reuniones secretas de allegados suyos con figuras de la red de corrupción de Montesinos en la década pasada para obtener información a cambio de beneficios penitenciarios. Lima, AFP