Nuevas acusaciones de corrupción, que llegan al corazón de la campaña que llevó al poder a Luiz Inacio Lula da Silva, alientan temores de una posible destitución y golpean la popularidad del Presidente brasileño, que ayer le salió al paso a la crisis afirmando que fue “traicionado”.
“El Partido de los Trabajadores (PT) debe pedir disculpas; el Gobierno, donde se equivocó, también debe pedir disculpas”, dijo Lula en un discurso transmitido por radio y televisión.
Arropado por sus ministros, dijo que se siente “traicionado por prácticas inaceptables” de las que, según afirma, nunca supo, y reiteró que todos los culpables de corrupción serán castigados.
Declaró que está consciente de la gravedad de la crisis, que se siente “indignado” y ese sentimiento “es compartido por todos”. La situación de Lula quedó muy comprometida el jueves con unas declaraciones de Duda Mendonca, el publicista que dirigió su campaña electoral el 2002, ante una comisión parlamentaria.
Según Mendonca, parte de los pagos por los trabajos que hizo para el PT le fueron depositados en una cuenta en el “paraíso fiscal” de las islas Bahamas, que Marcos Valerio Fernandes, otro publicista ligado a los escándalos, le sugirió que abriera si quería cobrar.
Lejos de calmarse, la ola de denuncias llegó ayer otra vez con fuerza, en unas graves acusaciones vertidas por Valdemar Costa Neto, presidente del Partido Liberal (PL), del vicepresidente José Alencar Costa Neto.
Declaró a la revista Época que Lula “sabía de todo”. Se refería a la red de financiación ilegal supuestamente tendida por el PT para sellar las alianzas políticas que dieron forma a la coalición que le llevó al poder, junto con el PL y otras fuerzas. Costa Neto sostuvo que el PL aceptó entrar en coalición con el PT porque el partido de Lula prometió pagar 10 millones de reales (unos 4,2 millones de dólares) por el apoyo.
Dio detalles de una reunión en la que dijo haber participado con Lula, Alencar, y con el ex ministro de la Presidencia José Dirceu y el ex tesorero del PT Delubio Soares. “Lula fue (a la cita) para dar el martillazo” y cerrar el negocio, afirmó Costa Neto.
El escándalo, por otro lado, ha comenzado a socavar la popularidad que Lula mantuvo desde que asumió el Gobierno.
Una encuesta difundida por la empresa Datafolha dice que en caso de disputar las presidenciales del año próximo contra el socialdemócrata José Serra, a quien derrotó el 2002, Lula perdería en segunda vuelta. Serra ganaría con un 48% de los votos, contra un 39% de Lula. Brasilia, EFE