Aunque su andar y sus reflejos no son los de otra época, el presidente de Cuba, Fidel Castro, cumple hoy 79 años, aferrado a un poder que ejerce desde hace casi medio siglo, desafiando al tiempo y al país más poderoso del mundo.
Castro —uno de los gobernantes que más tiempo ha ejercido el poder— mantiene el control en este país de 11,2 millones de habitantes, donde opina sobre cómo resolver desde un problema cotidiano hasta los intríngulis de la política exterior.
Acostumbrado a sortear dificultades sin permitirse perder, este último año no fue la excepción, sobrellevando descontentos por los apagones y la escasez, la agudización de la crisis por el huracán Dennis, y los choques con EEUU y la Unión Europea.
La diferencia, esta vez, estuvo marcada por un asunto tabú en la isla: su salud. El 20 de octubre pasado, sufrió una caída que le causó fracturas en la rodilla izquierda y el brazo derecho.
La consolidación de una alianza con Venezuela, que garantiza el suministro de petróleo, y con China, de asistencia crediticia, han dado un segundo aire a la revolución, en momentos en que el Gobierno retomó el control de la economía, dando marcha atrás a reformas de apertura aplicadas en los años 90. “La revolución sigue firme, a pesar de que muchos pronosticaron su caída”, dijo recientemente Castro, quien anunció un crecimiento de 9,0% de la economía para el 2005.
Contra todos los pronósticos de sus adversarios, la revolución comunista liderada por Castro sobrevive a 16 años de la caída del Muro de Berlín y la desaparición de la Unión Soviética. Desde que tomó el poder en 1959 tras derrocar al dictador Fulgencio Batista, persistió a 10 presidentes y 13 administraciones en la Casa Blanca, que en la guerra fría buscaron su caída imponiendo hace 43 años un embargo económico.
Innumerables veces ha circulado el rumor de que Castro había muerto y cada aniversario salta la pregunta que suscita especulaciones: Si Castro falleciera hoy o un deterioro de su salud lo obligara a jubilarse, ¿qué pasaría en Cuba? La Habana, AFP