Al menos 25 presos resultaron muertos en una sucesión de motines y enfrentamientos entre pandilleros ayer en tres diferentes cárceles de Guatemala, que también dejaron un indeterminado número de heridos.
El mayor número de víctimas mortales se registró en la cárcel de "El Hoyón", situada en una comisaría de la Policía Nacional Civil (PNC), de la ciudad de Escuintla, unos 56 kilómetros al sur de la capital guatemalteca.
Fernando Bolaños, portavoz del Cuerpo de Bomberos Municipales (CBM), que citó a un funcionario de la Procuraduría de Derechos Humanos (PDH), dijo que en esa cárcel hay 14 cadáveres, y que en el motín han resultado heridos más de 25 reos.
Un agente del Ministerio Público (MP), Ricardo León, confirmó que son 14 las víctimas mortales. Los cuerpos de socorro retiraron los cadáveres de los catorce muertos del interior de la cárcel, que presentaban numerosas heridas de bala en diferentes partes de sus cuerpos.
El enfrentamiento entre presos fue protagonizado por miembros de las pandillas Mara Salvatrucha (MS) y Mara-18 (M-18), las más temidas de este país centroamericano, por una disputa de poderes, según un funcionario de la PDH, Osmin Revolorio.
Aunque el ministro de Gobernación, Carlos Vielman, ha informado de que no hubo ninguna fuga, vecinos de Escuintla han denunciado a emisoras la presencia de varios sospechosos ensangrentados en las cercanías.
Mientras, en la mayor cárcel de Guatemala, la de Pavón, situada a unos 18 kilómetros al sureste de la capital, murieron otros ocho pandilleros, de acuerdo con las informaciones preliminares, aún no confirmadas por el Gobernación. Durante el enfrentamiento entre pandilleros también hubo varios heridos, según los cuerpos de socorro.
Otras muertes se registraron en la cárcel de Canadá, situada también en el departamento sureño de Escuintla, según confirmó Revolorio. Allí murieron tres pandilleros cuando miembros de una banda rival les lanzaron una granada de fragmentación.
Los motines se registraron de forma simultánea y, según el ministro, al parecer hubo una coordinación entre los pandilleros para armar los enfrentamientos.
Las fuerzas de seguridad utilizaron bombas lacrimógenas para recuperar el control de las prisiones. Guatemala, EFE