La ley de las trabajadoras del hogar aún no se cumple Agresiones físicas, sicológicas y despidos sin preaviso son un ejemplo. Rosalinda llevó su caso a un tribunal en Lima, Perú, sobre derechos.
LA DIRIGENCIA • El asesor legal de la Fenatrahob conversa con representantes de las trabajadoras del hogar. Fue el 10 agosto.
Rosalinda Miranda necesitó ayuda médica para superar el trauma que le dejaron sus “patrones”, con los que trabajó 14 años. “Mi señora viajó a Chile y tuvo que volver porque su hijo estaba enfermo. Cuando volvió llegó directo a jalarme el cabello. Aparecí en el suelo, ella golpeó mi cabeza contra el piso. Me arrancó mechas”.
“Salí de esa casa, no sabía dónde ir. En el Defensor del Pueblo me preguntaron qué había hecho yo. En la Federación Nacional de Trabajadoras del Hogar de Bolivia (Fenatrahob) me ayudaron. Saqué mi certificado forense. Pero su cuñado (abogado) me citó a su casa para arreglar y ahí me retuvieron por más de cuatro horas, me amenazaron con mandarme a la cárcel si no firmaba mi propia carta de renuncia”.
“Me debían más de 5.000 bolivianos. Hice un juicio y luego de dos años pidieron una conciliación. Me pagaron en siete meses”.
Este caso de Bolivia llegó hasta Lima, Perú, al Tribunal Regional de las Mujeres por los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el 2004, según Carmen Ávila y Cecilia Terrazas, de la Coordinadora de la Mujer.
Ávila y Terrazas coinciden con Rubén Gamarra, asesor legal de Fenatrahob, en que la Ley de la Trabajadora del Hogar se incumple en varios de sus puntos.
Así, la ley señala varias obligaciones del empleador, como “brindar un trato considerado, respetuoso, acorde a la dignidad humana, absteniéndose de maltratos físicos o de palabra”.
Mientras, las agresiones a las trabajadoras del hogar se registran en número de cuatro a cinco por mes en la Fenatrahob. La mayoría de las agresiones son sicológicas, pero llegan acompañadas de despidos sin pago de sueldos y beneficios, y con amenazas.
Son pocos los casos como el de Rosalinda, “pero éstos deberían ser penados por ley, pues son delitos (lesiones graves, gravísimas, difamaciones)”, dijo Gamarra.
Según Jeaneth Alfaro, jefa de la Unidad de Servicios Integrales Municipales de la Mujer de la comuna paceña, son pocos los casos que llegan a esa unidad. “Nosotros los tipificamos como discriminación y razón de género. Así, el que familiares cobren por la trabajadora. Otro, es el de trabajadoras que fueron embarazadas por sus empleadores o por los hijos de ellos. Y cuando se intentó denunciar, respondían que se haga la prueba de ADN, sabiendo que los precios son caros”.
Gamarra indica que otro punto incumplido es el de los sueldos, las horas de trabajo y los preavisos de retiro. “Los empleadores deberían darles el aviso 45 días antes, pero no lo hacen y en muchos casos no se pagan los desahucios ni otros beneficios”.
En el país hay unas 332.000 trabajadoras del hogar, informó la secretaria ejecutiva de Fenatrahob, Emeteria Maita.
Maita contó que son los mismos funcionarios del Ministerio de Trabajo los que desconocen la ley. “Cuando denunciamos, son los inspectores los que abogan por los empleadores e incluso nos preguntan qué derechos tenemos, porque no saben”.
Un ejemplo que da Maita es que a una señora de 67 años, el Ministerio de Trabajo le hizo pagar sus beneficios por un año de trabajo, pero se olvidó de hacer que la señora reciba los 12 meses de sueldos impagos.