Hola, mis jóvenes amigos, mi nombre es Splinter. Soy un instructor de las secretas y antiguas artes del ninjutsu, padre adoptivo de cuatro hermanos llamados Leonardo, Rafael, Miguel Ángel y Donatello, pero, por sobre todo, soy un ratón.
Los responsables de Geniecitos me han pedido que les cuente un poco acerca de mi especie. No me refiero a los animales mutantes, sino a los roedores comunes y corrientes, que hay en todos los continentes del mundo, con excepción de la Antártida.
Los ratones pertenecen al grupo de roedores. Estos son mamíferos que se caracterizan por tener enormes dientes incisivos con los que roen, es decir, desgastan con sus dientes poco a poco la comida. Dentro de este grupo están nuestro parientes los ratones, hamsters y conejillos de indias. Aunque parecemos pocos, nadie debe olvidar que, junto con las liebres y los conejos, estamos entre los mamíferos más exitosos del planeta Tierra.
No importa dónde nos lleven, con excepción de la Antártida, nos adaptamos sin problemas y nos reproducimos rápidamente. Somos expertos en sobrevivir. Cuando algún peligro amenaza a nuestro ambiente, somos los primeros en darnos cuenta.
Es cierto que llegamos a ser peligrosos para los seres humanos. Pero eso es, mayormente, culpa de las personas.
Vivimos mejor donde hay acceso fácil a comida y comemos de todo. Un espacio ideal es la basura. Pero como nos metemos en la mugre también podemos transmitir enfermedades como la rabia.
Sin embargo, si nos cuidan y nos mantienen alejados de la suciedad podemos ser excelentes mascotas. Uno de mis primos, llamado El Cuate, alegró la vida de un chango en La Paz. Además, como somos inteligentes y parecidos al ser humano, ayudamos al estudio de tratamientos médicos.
Entrevista Hablamos con el papá de Action Cómics
Hola a todos los amigos que nos siguen semana a semana, soy su amigo Kevin Zabala y esta semana les tengo una sorpresa a todos los seguidores de la revista Action Cómics.
Notilla Los gatitos tienen una vida amarga
Los gatitos pueden tener siete vidas, pero cada una de ellas es muy agria, ya que científicos estadounidenses —según averiguó Lesly Zabala— han encontrado que los felinos no son capaces de sentir el sabor dulce.