Los niños también podemos escribir libros Si crees que escribir libros sólo es cosa de adultos... ¡te equivocas! Los chicos también tienen imaginación y crean grandes historias.
Marcelo Andrés no se presenta como todos, esto se debe a que, por alguna razón, no está de acuerdo con su nombre, es más, lo detesta. Cuando conoce a alguien se identifica con algún animal. Un día puede ser un feroz lobo y al otro un apacible dinosaurio vegetariano.
Y sobre animales tratan sus cuentos. Con sólo tres años Conejo (que es el nombre que adoptó para publicar sus historias) ya ha publicado, con ayuda de sus papás, un pequeño librito de relatos, llamado Dos Mutes (Dos Montañas), en su ciudad natal de San Ignacio de Moxos, en el Beni.
La mayoría de los cuentos trata sobre animales, pero no son criaturas comunes y corrientes. Aunque leas acerca de patos, conejos, palomas y gatos, todos ellos tienen magia, una magia que les permite comerse lunas y soles, transformarse en otros seres o viajar por el espacio hacia un mundo maravilloso llamado el Mundo del Idioma de los Locotos.
Pero no es el único chango, como nosotros, que escribe historias para publicarlas. Uno de los reporteros de Geniecitos ya va por su tercer libro.
Israel Ipenza ha escrito acerca de varios temas. Lo hizo sobre ríos y montañas, héroes verdaderos y ficticios, historia y ficción, además entrevistó a gente importante. Del mismo modo Kevin y Lesly Zabala informan acerca de grandes eventos, personalidades sobresalientes y hechos fascinantes.
Los tres han recibido reconocimiento internacional por su trabajo, demostrando que la edad no influye en el talento.
En la X Feria Internacional del Libro el Ministerio de Educación de Bolivia presentará seis libros de cuentos. Estos textos se caracterizan porque están redactados en español y aymara o quechua. Además, lo más importante es que algunos de éstos están escritos por chicos y chicas como tú que viven en el campo, algunos de ellos en lugares como la frontera con Chile.
Estas historias han sido recogidas por sus maestros, quienes ayudaron en la corrección y, a veces, en la traducción, para que el resto de los chicos y chicas bolivianas puedan leerlos.
Estos son algunos de los ejemplos más resaltantes, ya que se trata de autores bolivianos, pero en el mundo hay muchos casos por el estilo.
¡Incluso varios de los más grandes escritores de la historia comenzaron a trabajar cuando aprendieron a leer en la niñez!
Una de estas es la creadora de Mujercitas y Hombrecitos, Lois May Alcott. Ella amaba escribir y ya, de chiquita, sorprendía a sus padres con historias llenas de aventuras.
Por otro lado, está el autor de Peter Pan, J M Barrie, quien comenzó a crear obras de teatro cuando todavía estaba en el colegio. Si ellos pueden, ¿qué es lo que esperamos nosotros?
Mil veces más grande que el Sol un cuento acuático de víbora
En el mar había un tiburón inmenso que hacía locuras. Había una foca que estaba escapando porque un pescado le estaba corriendo para comerla... y se la comió. Había una ballena azul que el tiburón se entró a su barriga, pero se chocó con sus barbas, que también son ballenas. Habían caballitos de mar que se escondían en las plantas, se escondían de los cangrejos y de las petas de mar.
Había una pantarraya, que son las que comen mantarraya, también una competorraya, que comen petos de mar.
Había una foca que se comió un pulpo. Había un sapo herbívoro que se comió un delfín de carnes porque pensó que era de hojas. Vi un ojo que no sabía que era, pero la ballena azul me avisó. Me dijo que era un tiburón que se comió al sol, que le quemó y entonces le vomitó. Había una alga mil veces más grande que el sol.
Era en un mar más grande que el sol, 10 mil veces más grande que el sol. Vi un pulpo y nada más vi en el mar.
Entrevista Hablamos con el papá de Action Cómics
Hola a todos los amigos que nos siguen semana a semana, soy su amigo Kevin Zabala y esta semana les tengo una sorpresa a todos los seguidores de la revista Action Cómics.
Notilla Los gatitos tienen una vida amarga
Los gatitos pueden tener siete vidas, pero cada una de ellas es muy agria, ya que científicos estadounidenses —según averiguó Lesly Zabala— han encontrado que los felinos no son capaces de sentir el sabor dulce.