Las sangrientas disputas que protagonizan las temidas pandillas “Salvatrucha” y “18”, que dejaron esta semana al menos 36 muertos y más de 80 heridos, se han convertido en un gran problema de “seguridad nacional” para las autoridades de Guatemala.
Desde el pasado viernes, las fuerzas de seguridad se encuentran en “alerta máxima” para evitar que los pandilleros se venguen en las calles por las bajas sufridas en los motines en cadena que las maras rivales protagonizaron el lunes en ocho cárceles del país.
El ministro guatemalteco de Gobernación, Carlos Vielman, dijo ayer que los operativos de vigilancia incluyen la participación de agentes encubiertos, debido a que “el problema de las maras se ha convertido en asunto de seguridad nacional”. Guatemala, EFE