La población de las provincias amazónicas de Sucumbíos y Orellana, principales centros petroleros de Ecuador, continuaban ayer, por sexto día consecutivo, protestando contra la presencia de las compañías extranjeras.
La fuerza pública endureció, a su vez, las acciones para restablecer el orden, tomar el control de decenas de pozos petroleros ocupados por los manifestantes y despejar las carreteras para habilitar una buena circulación.
Todavía en medio de la huelga y con el apoyo de militares, que ya desocuparon dos aeropuertos, la petrolera estatal Petroecuador, que suspendió sus exportaciones totalmente el pasado jueves al dejar de producir crudo, reanudó parcialmente la explotación, sin que el conflicto tenga por el momento visos de solución. Ecuador, EFE