Una controversia por la propiedad del arma del crimen y la difusión de documentos sobre su vida marcó ayer la conmemoración de los 65 años del asesinato en México de León Trotsky, el revolucionario soviético que se atrevió a desafiar a José Stalin.
Trotsky fue mortalmente atacado con un piolet el 20 de agosto de 1940 por el agente stalinista español Ramón Mercader, y murió un día después en un hospital aledaño al cuartel general de la Policía, en el centro de México.
La casa en la que vivió el ideólogo de la Revolución de Octubre, en el barrio colonial de Coyoacán del sur capitalino, fue convertida en un museo que guarda varios objetos y documentos sobre su vida y obra, y ahora evalúa la conveniencia de adquirir el arma mortal, que parece ser que está en poder de una mujer desconocida, quien asegura que heredó el piolet de manos de su padre policía.
Mientras, mesas redondas, documentales y un sinfín de actividades sirvieron para rendir homenaje ayer en México al líder revolucionario. México, EFE