Cada vez nos acercamos más a las elecciones generales. Y como suele suceder en este tipo de procesos electorales, cada una de las tiendas políticas busca sus mejores candidatos para participar en dicha contienda. Al mismo tiempo, crece en la ciudadanía la expectativa para conocer las distintas ofertas electorales.
Necesariamente en esta primera etapa todo gira en torno a la figura del candidato, privilegiándose la popularidad de los mismos, por encima de los programas de gobierno que recién se encuentran en etapa de preparación en muchos casos.
Al mismo tiempo, es una etapa importante ya que el debate político se va incrementando. El riesgo es convertir este debate en una simple descalificación del contrincante, utilizando cualquier medio para ello. Ya la experiencia de los últimos comicios generales mostró la pobreza de las ofertas de gobierno, lo que originó el triste espectáculo de los ataques personales en los debates políticos y las negociaciones político-parlamentarias posteriores, con el efecto de un desprestigio cada vez mayor del sistema político en su conjunto frente al ciudadano.
Está claro que para muchos ciudadanos todavía resulta difícil de comprender que candidatos que muestran una fuerte agresividad entre ellos en las campañas electorales, luego vayan juntos a ejercer la función de gobierno. Bolivia todavía carece de instituciones democráticas sólidas, en las que se elaboren constantemente propuestas a los distintos problemas del país.
Estas elecciones generales, sin embargo, tienen el ingrediente especial de la realización de la futura Asamblea Constituyente. Dicho evento reviste una gran trascendencia, ya que se pretende que el mismo aborde problemas estructurales que afectan al país en su conjunto.
Por ello, las distintas ofertas electorales deben explicitar suficientemente la manera en la que pretenden abordar este proceso y las propuestas concretas que pueden llevar al mismo.
Finalmente, cabe al ciudadano discernir con seriedad entre las distintas ofertas electorales. Este discernimiento debe recoger las distintas propuestas que vayan realizando los candidatos, así como buscar, por encima de todo, el bien del país en su conjunto. Bolivia tiene grandes problemas que resolver, y no se puede permitir una nueva etapa de inestabilidad en sus instituciones lo que sería un serio obstáculo para enfrentar estos desafíos.
De la misma forma, existen problemas que atañen directamente a la vida social, como son los del empleo, la seguridad y el adecuado respeto a los derechos y deberes ciudadanos. Por ello, estas elecciones tienen un matiz diferente, tanto para los actores políticos como para el ciudadano de a pie.
*René Cardozo es Diplomado del Instituto de Estudios Políticos de París.
Mera táctica electorera
De táctica revolucionaria a mero recurso electorero. Tal la degradación que en la actual contienda por el voto ciudadano ha caído la denominada “alianza de clases”.
Mi adiós al maestro
Los ojos del Che miraban sin ver la cámara fotográfica. Ya no había luz en las pupilas del guerrillero de la Sierra Maestra. Inmóvil.