Los líderes negros del Congreso de EEUU exigieron ayer una respuesta más rápida y eficaz del gobierno del presidente George W. Bush, airados porque los más afectados por Katrina han sido los pobres y las minorías.
Los miembros del llamado “Caucus Negro” (grupo de legisladores afroamericanos) pidieron al Gobierno que agilice la ayuda a los más afectados por el desastre natural, con la misma celeridad prometida por Bush después de los atentados del 11 de septiembre del 2001.
“Al Presidente de Estados Unidos, yo simplemente le digo que Dios no puede estar contento con nuestra respuesta” a la devastación, dijo en una rueda de prensa el legislador demócrata Elija Cummings. Pidió la colaboración y “compasión” de los ricos y del sector privado para la distribución de agua, alimentos y medicinas, porque “es hora de salvar vidas; la gente se está muriendo por falta de agua”.
Los legisladores afroamericanos tacharon de inaceptable que Estados Unidos esté ayudando en los esfuerzos de reconstrucción en Irak y no pueda responder con la misma agilidad y justicia en su propio territorio.
“¿Dónde está la justicia aquí en EEUU?”, se preguntó indignada la legisladora demócrata Stephanie Tubb Jones. Insistió en que no se trata de un problema racial sino de “clases (...) porque la gente con dinero logró salir (de la zona de desastre), y la gente pobre es la que ahora sufre”.
Los legisladores Diane Watson y Jesse Jackson expresaron su malestar por el caos y la desesperación que afectan a los miles de damnificados, la mayoría de raza negra y gente pobre, y que, a su juicio, se debe en parte a la falta de previsión del Gobierno.
Jackson dijo que para Bush, “lo cristiano sería dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, liberar al cautivo”. Washington, EFE
RECLAMO
Raza • Dorothy Height, emblemática líder nonagenaria del movimiento de los derechos civiles, señaló que es el momento de ayudar a las víctimas “sin importar su raza o color”.
Fondos • Los legisladores reconocieron que los 10.500 millones de dólares en fondos de emergencia aprobados por el Congreso son insuficientes para las necesidades a largo plazo en la región del Golfo de México.