Reneca, una jefa que nunca recurrió a levantar la voz PERFIL • Sus compañeros y ex colaboradores en ATB la describen como una persona adicta a trabajar, pero con un corazón enorme y “celeste”.
19 DE AGOSTO DE 1999 • Es la primera vez que María Renée Duchén se aleja de las pantallas. El gerente de ATB le entrega una distinción. Lorenzo Carri y Cayetano Llobet la acompañan.
La frase “éstos fueron los hechos más importantes del día. Así se los hemos contado...” ya no será pronunciada por María Renée Duchén, al cerrar la edición nocturna del noticiero de la Red ATB. Lo que sí quedará presente en quienes trabajaron con ella en ese medio de comunicación, es su calidad humana y su forma de encarar el trabajo.
Sumamente ordenada. Adicta al trabajo, pero con la capacidad de hacerlo con el corazón y de no perder la calma ni la sonrisa, incluso en los momentos más críticos y tensos; pero, obsesiva con el criterio de seriedad y responsabilidad. Así la define el director de ATB, José Luis Peñaranda.
Varios miembros de su equipo de prensa revelaron parte de lo sembrado por la flamante candidata vicepresidencial de la agrupación ciudadana de Jorge Quiroga. La Reneca, como la llaman sus compañeros y amigos, nunca levantó la voz para reclamar un error en la edición de una nota o en la cobertura de un hecho. Cuando llamaba la atención, lo hacía con tacto y respeto.
Las pocas veces que se la percibió enojada, prefería encerrarse en su oficina y no recibir a nadie, antes que dejar que su malestar se convierta en una reacción de la que podría arrepentirse luego.
Es una persona con extrema sensibilidad a los problemas de la gente. Por ello, muchos temas presentados en el noticiero trascendieron del set de televisión.
Por ejemplo, aquella vez que realizó gestiones con empresas y con el departamento comercial para aumentar el número de cocinas que, por el Día de la Madre, ATB Noticias sorteó entre las familias que enviaron cartas y fotografías que acreditaban que por sus escasos recursos económicos, aún cocinaban a leña.
El caso de la niña Carla Lorena, en Santa Cruz, quien quedó con un daño cerebral irreparable por negligencia médica, le afectó mucho. Tanto que, de manera personal y anónima, realizó gestiones con instituciones para colaborar a la madre —con quien mantiene contacto permanente—, como con médicos, para ver si podían hacer un milagro.
Si perdía la objetividad, dicen, era porque el Bolívar había perdido. María Renée fue una gran basquetbolista en sus años de colegiala. Hace dos semanas, una incursión en el ciclismo terminó con un accidente... Con la nariz dañada, tuvo que salir de pantalla.