El mundo descubre el horror que dejó Katrina El estado de EEUU fue el más afectado por el ciclón. En la ciudad de Nueva Orleans los sobrevivientes padecen escenas dantescas. La basura y las materias fecales han originado pestilencia. No hay cifras sobre los muertos.
"Estamos orinando en el piso..., como animales", dice Taffany Smith (25) mientras —aferrada a su hijo de tres semanas de nacido— su mirada se pierde en una desvencijada silla de ruedas donde yace una mujer muerta.
Al igual que Smith, los habitantes de la ciudad de Nueva Orleans, Luisiana (EEUU), que sobrevivieron a la furia del huracán Katrina enfrentan una pesadilla a cada paso que dan.
Las escenas dantescas que han tenido que vivir las miles de personas que esperan ser evacuadas son dignas de cualquier apocalipsis.
El apeadero donde muchos esperan conseguir un autobús que los lleve a un sitio seguro se ha convertido en una inmensa letrina pública. En el lugar, cerca del Centro de Convenciones, alrededor de 50 mil personas a la intemperie esperan día y noche por uno de los autobuses que puedan llevarlos finalmente al vecino estado de Texas.
El apeadero ha sido acondicionado con 16 baños públicos, pero resultan insuficientes para las miles de personas que se ven obligadas a realizar sus necesidades en plena vía pública.
Dentro del denominado Superdome, donde se encuentran más de 20.000 refugiados, las cosas no son más fáciles y de a poco historias de horror toman forma.
Sin electricidad, facilidades sanitarias o suministros de comida adecuados, dos informes de violaciones fueron reportados, una de ellas involucrando a una niña.
La lenta evacuación sólo ha contribuido a la tensión. El jefe de emergencia de Nueva Orleans, Terry Ebert, advirtió que se había tornado en una situación "increíblemente explosiva".
En el Superdome, se dieron peleas y disparos de arma de fuego en la larga y desesperada fila de personas esperando a abordar un bus que los sacara de ahí.
La basura acumulada y las materias fecales han originado una pestilencia insoportable mientras helicópteros traen alimentos y rescatan heridos.
Las altas temperaturas, que han llegado a superar los 40 grados centígrados, han causado centenares de desmayos entre los ansiosos pasajeros.
Las críticas del alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, por la lentitud del gobierno federal para atender a los millares y millares de damnificados, en su mayoría negros y pobres, parece que empiezan a dar buenos resultados.
Durante las últimas 48 horas decenas de vehículos militares lograron adentrarse en el centro de la ciudad para repartir las primeras toneladas de provisiones.
Si bien el suministro de alimentos entregados por voluntarios del Salvation Army han ayudado mucho, pero ha sido poco para satisfacer la demanda.
Los camiones militares no dan abasto para rescatar a personas discapacitadas que utilizan sillas de ruedas y cuya evacuación en aviones o autobuses resulta difícil.
Las bandas portaequipajes del aeropuerto asemejan una inmensa camilla portátil que transporta cantidades interminables de heridos y enfermos hacia los aviones.
Los equipos de emergencia comenzaron ayer a recuperar cadáveres de la ciudad, donde se teme que puede haber entre 1.000 y 2.000 sólo en uno de los depósitos.
Las aguas putrefactas y estancadas en las regiones afectadas por Katrina se han convertido en una gran preocupación para las autoridades sanitarias, que temen la propagación de enfermedades epidémicas en las próximas semanas. BBC Mundo; Washington, Nueva Orleans, AFP-EFE-DPA
“Tuvimos cadáveres tendidos junto a nosotros por varios días. Siento que voy a morir... La gente te va a matar por agua". Thomas Jessie