La tormenta política que afecta al Congreso Nacional de Brasil llegó al presidente de la Cámara de Diputados, Severino Cavalcanti, que ayer fue objeto de serias denuncias que podrían llevar a su salida del cargo.
De acuerdo con el diario O Globo, Cavalcanti fue denunciado por haber cobrado 4.300 dólares mensuales al dueño de un restaurante que funciona en el edificio de la Cámara de Diputados, para autorizar el funcionamiento del establecimiento.
Según la denuncia, Cavalcanti habría incluso firmado un documento, cuando ocupaba la primera secretaría de la Mesa de la Cámara, concediendo a la empresa Buani y Paulucci el monopolio de ese servicio durante cinco años, de forma ilegal.
Según O Estado de Sao Paulo, las denuncias contra el presidente de la Cámara y su comportamiento durante la crisis de los sobornos a diputados, para los cuales llegó a proponer formalmente sanciones "más blandas" que la destitución, llevaron a líderes de partidos a iniciar procedimientos para apartarlo del cargo.
Se trata de la misma acusación hecha a los 18 diputados acusados de recibir "mensualidades". El presidente, Luiz Inacio Lula da Silva, sin embargo, condecoró el jueves a Cavalcanti con la Orden de Río Branco, una de las más altas condecoraciones brasileñas. Río de Janeiro, DPA