En el caso de Bolivia, el contrabando del GLP, la gasolina y el diesel oil es aún un problema. Las continuas alzas de los precios del petróleo, que se han venido dando en forma sostenida desde hace aproximadamente dos años, arrancan los siguientes resultados. Los analistas, bola de cristal de por medio, cada vez más confundidos y meditabundos. Los países exportadores netos y las empresas privadas con producción y reservas, con arcas engrosadas, y en una pata derrochando júbilo. Los países importadores netos, preocupados y ansiosos por su déficit comercial y buscando alternativas. Finalmente, los ciudadanos de casi todo el planeta, que son los que al final pagan la factura final, sin alternativa, ante tal vez el más inelástico de los productos.
Antes de entrar en los subsidios, para el más controversial de los commodities: "el petróleo y sus derivados", debemos reflexionar y entender que el problema no es de reservas. Hay petróleo para aproximadamente 40 años al ritmo de producción actual. La razón de la volatilidad ascendente en los precios es más bien del control que ha existido y que existe en la producción por parte de los países miembros de la OPEP, mismos que no han sido capaces de medir el rápido crecimiento de la demanda de China, India e Indonesia, los países más poblados del planeta.
China, por ejemplo, ha declarado recientemente, que sus importaciones de petróleo a julio del 2005, se han aumentado en casi 15% llegando a demandar 2.6 MM barriles por día, es decir, 3.5% de la producción mundial en un año.
Guste o no, justa o no la actitud de la OPEP, y la demanda de China y otros países, lo único cierto es que el petróleo es lastimosamente un commodity. País o región, que no tenga los precios de los combustibles cerca de los precios internacionales, tarde o temprano pagará la factura. Incluso Venezuela, donde un litro de agua vale mucho más que un litro de gasolina, sufrirá los embates del contrabando de continuar la escalada de precios. Cuando el negocio es demasiado bueno, no hay frontera ni control que lo impida. Al incrédulo, sólo un vistacito al narcotráfico.
Países como Argentina, Paraguay y Bolivia, merced a presiones sociales, han estado jugando peligrosamente con mantener los precios de los hidrocarburos y sus derivados muy por debajo de los precios internacionales. Argentina, por ejemplo, vía retenciones tiene un precio de 32 dólares/barril para su mercado interno y Bolivia un precio de 27 dólares/barril. Peor aún, cuando no se es totalmente autosuficiente, en contraposición a Venezuela, se debe importar y eso sí es problemático.
En el caso de Bolivia, el contrabando del GLP, la gasolina y el diesel oil es un problema. Para este último producto, para el cual el país es, además, deficitario y debe importarlo, el subsidio, se los aseguramos, se hará insostenible y habrá que tomar medidas de shock, que no son nada aconsejables para la economía.
Creemos vital alertar, que la situación artificial que el país ha venido manteniendo con relación a los precios de los hidrocarburos y sus derivados, fácilmente nos puede llevar al suicidio fiscal o económico o de desabastecimiento en muy poco tiempo más.
Hacemos algo internamente a la brevedad posible, o como alternativa, tendremos que ir a implorar a China, India u otros países, para que no incrementen su demanda o Cancillería de por medio, tener que torcerle la mano a la OPEP, para que produzca mucho más rápidamente.
*Álvaro Ríos fue ministro de Hidrocarburos.
NdD: Damos la bienvenida a Álvaro Ríos que ocupará este espacio como columnista quincenal.
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