En Nueva Orleans calculan que Katrina se llevó 10 mil vidas Carros refrigerantes llegan a la ciudad en busca de cadáveres. La devastación causada por Katrina cubre más de 250.000 kilómetros cuadrados. Continúa el éxodo de víctimas.
Baton rouge • Una mujer y su hija aparecen en un refugio de la devastada Nueva Orleans.
Nueva Orleans se ha convertido en una ciudad fantasma, mientras que los camiones refrigerantes no cesan de llegar a la ciudad para recoger a cientos, posiblemente miles, de cadáveres.
Los equipos de rescate que operan en la ciudad están ya mayormente dedicados, no a ayudar a los damnificados, sino a recoger cadáveres de entre los desechos y las calles anegadas.
Los helicópteros sobrevuelan Nueva Orleans, pero es improbable ya que encuentren personas vivas. El agua sobrepasa los tejados en esta zona de la ciudad, y el olor es insoportable.
Ese cuadro antecedía ayer a un vaticinio del alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, quien dijo que podría haber 10.000 muertos en esta ciudad, inundada después del paso del huracán Katrina y de la cual militares y policías siguen evacuando damnificados.
"Estamos haciendo algunos progresos", señaló Nagin al programa Today de la cadena de televisión NBC, y agregó que "no sería disparatado calcular que puede haber unos 10.000 muertos".
El 28 de agosto, cuando Katrina avanzaba hacia la costa del golfo de México con vientos de 240 km por hora, Nagin ordenó evacuar a los 500.000 habitantes de la ciudad y se emitieron órdenes similares para otros 800.000 residentes en distritos vecinos.
Hasta ahora, las autoridades federales, estatales y locales, al igual que los mandos militares participan en las tareas de socorro y recuperación.
Nueva Orleans no recibió el impacto directo del ojo del huracán, pero la ruptura de diques que impedían que el agua del lago Pontchartrain llegase a la ciudad —construida bajo el nivel del mar— hizo que el centro urbano se inundase en un 80 por ciento.
A esta inundación le siguió la crisis de más de 60.000 personas que quedaron aisladas, sin alimentos, agua potable, medicamentos o ayuda durante varios días, con decenas de miles congregados en un estadio y en un centro de convenciones.
El general Russel Honoré, jefe de la Fuerza de Tareas Katrina, decía ayer que casi se había completado la evacuación de Nueva Orleans, cuyo centro sigue anegado por aguas contaminadas.
La devastación causada por el huracán hace una semana cubre más de 250.000 km cuadrados —casi un cuarto de la superficie de Bolivia— desde la desembocadura del río Mississippi hasta la bahía de Mobile en Alabama.
Texas, el vecino de Luisiana, ha recibido ya a unos 250.000 desplazados y otros 60.000 están en camino. Más de 100.000, personas, en su mayoría las que habían salido de Luisiana antes del huracán, están alojadas en hoteles o albergues improvisados.
Aparte de los damnificados en los estados de Luisiana, Mississippi y Alabama golpeados por Katrina, hay desplazados de Texas, Oklahoma, Arkansas, Missouri, Illinois, Tennessee, California, Arizona, Utah y Virginia Occidental. Además, se espera la llegada de miles de desplazados en Oregón, Nuevo México, Colorado, Minesota, Michigan, Pensilvania, Carolina del Norte y del Sur y Nueva York. Nueva Orleans (EEUU), EFE-DPA
Algunos evacuados retornan
Miles de personas evacuadas de los suburbios del oeste de Nueva Orleans embotellaron las autopistas hacia la ciudad, luego de que las autoridades permitieran el regreso a sus casas por primera vez desde la evacuación obligatoria del 28 de agosto.
La Policía estatal de Luisiana señaló que había filas de 33 kilómetros, mientras los residentes del barrio de Jefferson Parish aprovechaban la oportunidad de volver a sus hogares durante las horas del día.
Las autoridades, sin embargo, advirtieron que no era seguro permanecer en esa zona, severamente dañada durante la noche. Los residentes llevaron consigo sierras eléctricas, palas y camiones alquilados para recoger sus pertenencias y poner en orden todo lo posible.
Líderes políticos locales y estatales han intentado disuadir a la gente de volver al barrio, temiendo los embotellamientos y la alteración de las maniobras de rescate que están en curso.
También advirtieron a quienes de todos modos regresan a sus viviendas que lleven agua y alimentos, y señalaron que el barrio no tenía energía eléctrica ni los servicios básicos. Muchos caminos seguían intransitables. Nueva Orleans (EEUU), AFP