La cirugía plástica cuenta con formas para aumentar o suspender los glúteos. En Bolivia, Carlos Lino realiza la gluteoplastía hace 18 años.
Beatriz Andrade • Fotos: Reuters
Cada vez son más las mujeres y los hombres que quieren poseer unos cuerpos esculturales. En ese intento, no sólo los amantes de las formas perfectas han buscado los mé- todos para conseguirlo, sino que los mismos científicos han desarrollado ya técnicas para lograrlo, dejando de lado gimnasios, dietas y costosos tratamientos cosméticos.
Hoy día toda esa preocupación por la figura concentra su atención en una de las zonas más observadas al andar: las nalgas, lugar que atrae miles de miradas.
Y es que desde la década de los 70 se comenzaron a practicar operaciones en esa parte del cuerpo, aunque con resultados desastrosos que se alejaban del ideal de una cola acorazonada, firme, levantada y con buen volumen. Pero la coquetería femenina y la salud han sido exigentes con la ciencia y ahora existen revolucionarias técnicas.
Aumentar el atractivo Entre los procedimientos estéticos para afirmar los glúteos se ha desarrollado el Brazilian Butt Lift, una técnica brasileña que consiste en aspirar grasa de algunas zonas del cuerpo como caderas, muslos, cintura y espalda baja. Después, todo lo extraído se inyecta con sumo cuidado y la ayuda de dos pequeñas incisiones en el área de los glúteos.
Otro de los métodos para aumentar el atractivo de las nalgas consiste en la utilización de los llamados hilos rusos. En esta ocasión, lo que se hace es emplear hilos de polipropileno, un material no tóxico y altamente resistente que no genera rechazo ni reacción en los tejidos. Esos hilos se introducen a través de varias guías y tienen unos pequeños salientes en forma de “espina de pescado” que se insertan profundamente en la parte lateral del muslo glúteo y se tensan para levantar las nalgas vencidas por el paso de los años.
Sin embargo, el cirujano plástico Carlos Lino comenta que ninguna sociedad científica de cirugía plástica en el mundo aprueba o certifica la utilización de hilos búlgaros o rusos en las intervenciones para la suspensión de los glúteos. “Cuando los pacientes buscan mejorar el aspecto de esa región es fundamentalmente por la falta de volumen y consistencia, y ningún hilo soluciona esta situación, sólo la cirugía con prótesis”, certifica.
Por eso, una de las recomendaciones que este cirujano de la belleza hace con énfasis a los pacientes es la de saber elegir adecuadamente entre las alternativas que el mercado ofrece. “Existen opciones peligrosas que son utilizadas por personas ajenas a la medicina. Inclusive hay médicos que hacen tratamientos y cirugías con fines estrictamente comerciales, empleando productos que sirven de relleno sin estar éstos aprobados para el uso en seres humanos. Las consecuencias de estas técnicas son graves a mediano o largo plazo, porque provocan daños estéticos de difícil solución que, a menudo, resultan irreparables.
La gluteoplastía Corría el año 1986 cuando en Brasil se practicó la primera cirugía de aumento con prótesis de silicona. El protagonista fue el padre de la técnica, el argentino doctor Robles.
Este método, conocido actualmente como gluteoplastía, es una intervención quirúrgica que, mediante una implantación de prótesis, aumenta el volumen y la proyección de las nalgas, logrando gran mejoría estética en el contorno de la región glútea.
Con todo, la gluteoplastía no es lo aconsejable para aquellos que quieran cambiar una cola plana por una más voluminosa. “Está indicada únicamente para pacientes que no sufren de sobrepeso y que superan los 20 años. Principalmente, es para aquellas mujeres que debido a su vida sedentaria acaban con atrofias y caídas en los glúteos”, comenta el especialista Carlos Lino.
Mientras, aunque este procedimiento es el mismo en el caso de hombres y mujeres, estéticamente existen algunas diferencias. En el varón se trata de potenciar la silueta del músculo glúteo mayor, a fin de que la nalga parezca tener más musculatura. En la mujer, en cambio, lo que se pretende es dar la forma más redondeada posible. Por eso, a veces, la intervención se asocia erróneamente a la liposucción.
En el quirófano Si uno finalmente decide operarse, en un ambiente totalmente esterilizado y apto para intervenciones quirúrgicas, el médico se alista a la vez que prepara al paciente. El sexo y la estructura física de la persona, junto a la mirada profesional de un cirujano, son los que determinan los implantes adecuados, pues los hay de distintos tamaños y en formas redondeadas y ovaladas.
Las prótesis glúteas que se implantan son, como las mamarias, de silicona texturizada. La diferencia está en que son más planas y mucho más resistentes, pues deben soportar la actividad del músculo glúteo mayor, acostumbrado a caminar, correr, saltar, sentarse y un sinfín de actividades cotidianas.
La operación, mientras, requiere de dos horas de quirófano, donde el médico aplica una sedación y anestesia epidural. Si uno lo desea, además, puede operarse al mismo tiempo de las pantorrillas.
Luego, el médico hace una incisión en el pliegue ubicado entre ambas nalgas, "lo más bajo posible para que quede oculta". Acto seguido, introduce las prótesis que deben ser situadas por debajo del músculo glúteo mayor para que externamente se aprecie de manera natural, sin que salte a la vista.
El profesional explica que en esta cirugía no existe contractura y sí la formación de una cápsula delgada que protege la prótesis, "pues ésta debe ser colocada en medio de los músculos glúteos y nunca en el espacio graso o bajo la piel, porque eso podría ocasionar, a corto plazo, problemas estéticos".
Tras el paso por el quirófano, el paciente tiene que estar internado por uno o dos días, guardando absoluto reposo. Y para garantizar el éxito de la operación debe seguir al pie de la letra las instrucciones hechas por el médico cirujano.
"La persona tiene que limitarse a dormir boca abajo durante al menos una semana", advierte el especialista. Tampoco podrá sentarse en el transcurso de esos siete días. Y la única licencia que puede darse es la de dormir de lado, tratando que la prótesis no tope con ninguna superficie durante el sueño.
Pero el sacrificio es sólo por un corto espacio de tiempo, pues luego de esos cuidados postoperatorios el paciente puede realizar sus rutinas diarias con total normalidad, sin tener que preocuparse. El único detalle que no conviene olvidar nunca es que le están prohibidas las inyecciones intramusculares, pues existe el serio peligro de que éstas alcancen a pinchar las prótesis. Por lo demás, ya está listo para disfrutar de su nueva figura.
Después de la operación, el paciente tiene que dormir boca abajo durante una semana y tampoco debe sentarse en ese tiempo.