Bush volvió a Nueva Orleans Por tercera vez en 10 días, el Presidente de EEUU está en Nueva Orleans. Una encuesta de Newsweek dice que el 52% de la gente no confía en su capacidad para adoptar decisiones en momentos de crisis nacional.
Acosado por el nivel más bajo de su popularidad, desde que llegó al poder, el presidente estadounidense, George W. Bush, llegó ayer por la tarde a Nueva Orleans, donde fue recibido por Ray Nagin, alcalde de la ciudad devastada por el huracán Katrina, antes de ser trasladado en helicóptero a una embarcación, donde pasó la noche.
Bush realiza una visita por tercera vez en la región, donde fueron evacuadas cerca de un millón de personas y la cifra de víctimas se acerca a los 500 muertos, aunque se prevé será de varios miles.
El Presidente llegó a Luisiana (sur) con transmisión de las cadenas de televisión, visitará en un vehículo blindado la anegada Nueva Orleans y luego irá a Gulfport, en Mississippi, Estado que con Alabama completa los tres que resultaron devastados por el huracán el 29 de agosto.
De acuerdo a una encuesta de la revista Newsweek, publicada el sábado, el 38 por ciento de los estadounidenses está a favor de la gestión del Presidente.
Pero quizá más preocupante para el mandatario sea el dato que apunta a que el 52 por ciento de los encuestados no se fía de su capacidad para adoptar las decisiones correctas en un momento de crisis nacional.
En la actualidad, sólo un 49 por ciento de los ciudadanos cree que Bush muestra aptitud como líder para crisis nacionales.
El 40 por ciento de los estadounidenses, según la revista, considera que la respuesta del Gobierno a la crisis en Nueva Orleans ha sido deficiente, el 32 por ciento cree que fue suficiente, el 21 por ciento la considera buena y el 5 por ciento la cree excelente.
El vicepresidente Dick Cheney aseguró que el Gobierno dijo creer que “nos encontramos en vías de tener controlada toda la operación del Katrina”. Sin embargo, reconoció que “queda mucho trabajo por hacer”.
El responsable de la operación en la zona del desastre, almirante Thad Allen, comunicó una buena noticia: el proceso de drenaje de Nueva Orleans quedará finalizado mucho antes de lo que se esperaba, para principios de octubre, debido al aumento del número de las bombas de drenaje en funcionamiento “y a un poco de suerte por parte de la Madre Naturaleza”.
Hasta ayer se confirmaron más de 360 muertes en los tres estados afectados (Luisiana, Mississippi y Alabama). Más de un millón de personas quedaron desplazadas y 160.000 están alojadas en 675 albergues de la Cruz Roja repartidos por todo el país.
Representantes de distintas confesiones religiosas concurrieron ayer al River Center de Baton Rouge, donde están miles de evacuados que declaran que lo que quieren es empleo e irse cuanto antes de ese albergue.
Más de 200 mil damnificados que ocupan hoteles, iglesias, escuelas y estadios en Baton Rouge, la capital de Luisiana, se sumaron a oraciones y cantos a los residentes de esta ciudad, que vio doblarse su población con evacuados tras el paso de Katrina. Washington-Luisiana, AFP y EFE
Cuatro datos
La opinión del alcalde • El Presidente estadounidense probablemente no comprendió la gravedad del huracán debido a la mala información provista por sus colaboradores, dijo ayer el alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin.
Cinco hospitales • Ese número de nosocomios fueron puestos en funcionamiento, pero se teme que gran parte del personal evacuado de la ciudad no regrese a sus tareas.
Aviso de tormenta • El Centro Nacional de Huracanes emitió hoy un aviso de tormenta tropical en las Carolinas, sureste de Estados Unidos, ante la proximidad del Huracán Ophelia, de categoría uno en la escala Saffir-Simpson, de cinco.
Venta de armas • El miedo a que ocurran disturbios aumentó la venta de armas en Baton Rouge, capital de Luisiana.