Un video ayudó a desenmascarar a los políticos corruptos en Brasil CORRUPCIÓN • Roberto Jefferson fue uno de los primeros diputados mencionados en el cobro de dinero para su partido. Luego de haber sido descubierto, reveló toda una red de malos manejos y sobornos que involucran a gente del PT.
RECLAMO A LOS POLÍTICOS BRASILEÑOS • Estudiantes brasileños se sumaron en Brasilia a las manifestaciones de protesta contra los actos de corrupción, el pasado 16 de agosto.
La bola de nieve empezó a rodar el 14 de mayo, cuando la revista “Veja” reveló la existencia de un video que muestra al entonces jefe de compras de la empresa de Correos, Mauricio Marinho, recibiendo un soborno de 3.000 reales (1.200 dólares) de empresarios.
Según la publicación, Marinho dijo a esos empresarios que esa operación contaba con el aval del líder del Partido Trabalhista Brasileño (PTB), Roberto Jefferson, entonces un aliado del Gobierno.
Una semana después llegó otro golpe. “Veja” reveló que el presidente del estatal Instituto de Reaseguros de Brasil (IRB), Lidio Duarte, era presionado para pagar unos 400.000 reales mensuales (166.000 dólares) al PTB.
El aludido Jefferson salió en su defensa con una acusación que hizo tambalear al Partido de los Trabajadores (PT), del presidente Luiz Inacio Lula da Silva, que desde su fundación se declaró un luchador contra la corrupción.
Esa imagen cayó al fango cuando Jefferson acusó al entonces tesorero del PT, Delubio Soares, de haber pagado 30.000 reales mensuales (12.500 dólares) a diputados de los partidos Progresista (PP, conservador) y Liberal (PL, derecha, del vicepresidente José Alencar) para garantizar el apoyo de éstos a los proyectos del Poder Ejecutivo en el Congreso.
El diputado del PTB —que hace tres días fue destituido de la Cámara— dijo en su momento que había alertado de aquello a varios ministros y que los pagos cesaron a inicios del 2005, cuando se lo contó a Lula da Silva. Al Mandatario izquierdista no le quedó otro camino que echar a la cúpula de Correos y del IRB, y prometer un corte de raíz para deshacerse de los corruptos, a los que luego acusaría de traición.
El 11 de junio salió a luz la identidad de un hombre clave en el escándalo: el publicista Marcos Valerio. Luego, en el caso fue involucrado el brazo derecho de Lula, el jefe de gabinete José Dirceu, a quien Jefferson calificó de líder del esquema de corrupción que, según se supo más tarde, incluía además de los sobornos, la creación de una caja paralela para financiar campañas de partidos aliados. El 2 de julio “Veja” reveló que el PT tomó en febrero del 2003 un préstamo de 2,4 millones con el aval de Valerio, quien era a su vez beneficiado con contratos de publicidad con algunas empresas estatales.
Las investigaciones parlamentarias que se hicieron en el ínterin daban cuenta de que políticos y parlamentarios del PT, el PL, el PP y el PTB, así como algunos de la oposición, sacaron dinero de las cuentas de Valerio por un total de 55,8 millones de reales (24 millones de dólares).
Lula da Silva intentaba frenar las críticas con una reforma ministerial que se inició con la renuncia de Dirceu —que retomó su curul de diputado— y la concesión de más espacios a partidos de centro y de derecha, en detrimento del PT. A principios de julio dimitieron tres pesos pesados de la cúpula del PT, el presidente José Genoino, el secretario general Silvio Pereira y el tesorero Delubio Soares.
Agosto, mientras, comenzó con otro golpe. El presidente del PL, Waldemar Costa Neto, renunció a su mandato de diputado tras reconocer que recibió recursos de la caja paralela del PT.
Y Jefferson siguió a la carga. Denunció que emisarios del PTB y del PT trataron de negociar deudas de campaña con Portugal Telecom, con el apoyo del ex ministro Dirceu. La acusación fue rechazada por los aludidos.
El 11 de agosto, la imagen de Lula —que ya no pudo eludir los golpes— sufrió un descrédito. El publicista Duda Mendoza, que hizo la campaña de Lula el 2002, dijo que el PT le pagó 10 millones de reales en Bahamas por deudas que incluyeron esas elecciones.
El Mandatario vio por primera vez que su popularidad bajaba. Las disculpas no sirvieron de nada. Costa Neto reveló que el PT le pagó 10 millones de reales al PL para asegurarse la alianza el 2002, que incluyó la formación del binomio Lula- Alencar. Éste renunció a su partido. Cavalcanti, del PP, fue acusado también por el empresario Sebastiao Buani de haberle cobrado sobornos entre el 2002 y 2003 para la renovación del contrato de concesión del restaurante del Congreso.
Con la imagen empañada tras 100 días en los que perdió gran parte de su capital político, el PT irá hoy a las urnas en elecciones internas para decidir su destino. “Ésta es una elección fundamental para la vida del partido”, dijo su presidente Tarso Genro, al convocar a sufragar a los militantes del PT, más de 825.000 en 4.683 municipios. Militantes y dirigentes dicen que tras los comicios el PT no será más el mismo partido fundado hace 25 años por líderes sindicales de la industria automotriz, católicos, socialistas y marxistas desilusionados con la ahora ex Unión Soviética.
En la contienda estarán seis corrientes, aunque en la práctica se reducen a dos: la que suscribe el modelo económico seguido por el gobierno de Lula, ejecutado por su ministro de Finanzas Antonio Palocci, y la que busca un cambio, con mayor o menor intensidad. El Campo Mayoritario, la corriente bajo el mando del ex ministro Dirceu, es la dominante y tiene ya como candidato a Ricardo Berzoini. Brasilia, AFP-AP
La militancia del PT acudirá hoy a las urnas para las elecciones internas con las que busca un liderazgo que saque al partido del fango.