Cerca de un centenar de campesinos salvadoreños intentaban “sobrevivir” este sábado con poca comida y abrigo en un refugio en San Isidro, a pocos kilómetros del volcán Ilamatepec (oeste) luego que fueran abandonados por las autoridades de emergencia que desaprobaron su evacuación cuando existe una seria amenaza de erupción del coloso.
Eusebio Palacios es una de las 98 personas que por cuenta propia decidieron dejar sus humildes casas en el cantón San Blas, localizado en las faldas del volcán, y ahora están refugiados en la iglesia católica de San Isidro, un pequeño poblado asentado en los terrenos de un ingenio cafetalero, distante unos 14 km del temible volcán de Ilamatepec.
La situación de los refugiados se ha vuelto difícil ante la decisión del Comité de Emergencia Nacional (COEN) de no atender a los refugiados, porque afirma que “no era necesaria todavía” la evacuación. “No tenemos ninguna responsabilidad (con los refugiados) porque es una evacuación por voluntad de la comunidad o porque algunas organizaciones les han dicho que se vayan”, arguyó el director del COEN, Mauricio Ferrer, quien acusó a las organizaciones no gubernamentales de “alarmar a la gente”.
La actividad del volcán Ilamatepec es controlada actualmente por un equipo vulcanológico dirigido por el Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET).
Un último informe del SNET, revelado el viernes, señaló que “la microsismicidad” en el coloso “presenta una tendencia a disminuir”, pero “sigue por encima de su línea base de comportamiento”, por lo que “se mantiene la perspectiva de que esta fase de actividad evolucione a un escenario eruptivo”. San Isidro, AFP