10 zonas de la ciudad están en riesgo manifiesto de desastre De éstas, la Alcaldía intervino en San Simón y Següencoma con trabajos de drenaje, y ejecuta obras en las cuencas y quebradas que conforman el río La Paz. Además, espera obtener recursos para más proyectos.
En la sala de reuniones de la Oficialía Mayor Técnica de la Alcaldía de La Paz se halla desplegado un mapa de la ciudad, en el que se diferencian, mediante colores, varios sectores de la urbe, según las probabilidades de desastre (deslizamientos), ahora que empieza la temporada de lluvias.
El rango parte desde el gris, el cual indica la ausencia total de peligro, hasta el rojo, que destaca a 10 zonas paceñas donde ya se produjeron deslizamientos y donde tienden a repetirse.
Éstas son Següencoma, Los Álamos, Huanuni, Cota Cota (de la calle 30 a la 34), Cuarto Centenario, Villa Armonía, Quebrada Luquichapi, Valle de las Flores, San Simón y la Ladera Oeste (principalmente por la 23 de Marzo, la Ollada y Cotahuma), aunque esta última disminuyó su categoría a riesgo moderado.
En un recorrido por la ciudad, La Razón confirmó el riesgo que corren estas zonas. “Le hemos cogido miedo a la lluvia. Da la impresión de que cualquier rato todo esto se caerá”, dijo Olga, una vecina y comerciante de Villa Armonía, que experimentó los peligros de un deslizamiento. “Varios años antes un montón de tierra cubrió la avenida principal”.
Pero no todas las zonas tienen evidencia de los problemas. Los vecinos de Cota Cota, que viven entre las calles 30 y 34 del barrio, no reportaron ningún problema.
Varias causas pueden ocasionar un deslizamiento. Johnny Bernal, oficial mayor técnico de la comuna, y el director de Cuencas, Joaquín Aguilar, consideran que el mal estado de las cuencas es una de ellas. “Las cuatro cuencas que terminan formando el río de La Paz tienen problemas de mantenimiento en diferentes alturas. En el caso de la del río Jilusaya, las instalaciones no se repararon en 40 años”, explicó Bernal.
Según la Alcaldía, las intervenciones se realizan en los lugares donde el peligro es más inminente, como es el caso de San Simón, donde se termina un trabajo de drenaje y canalización. Y en Següencoma, donde se drenará el agua del talud para evitar un deslizamiento de la zona.
Por otro lado, se organizan con la Federación de Juntas Vecinales y el Comité de Vigilancia para alertar a la ciudadanía en casos de emergencia. “También vamos a volver a revisar la ciudad después de las recientes lluvias para actualizar el mapa de riesgos y ver dónde tenemos que intervenir de inmediato, y en qué lugar nuestros trabajos fueron afectados”, aseguró Aguilar.
Consultado sobre la atención al resto de los barrios, Bernal dijo que la Oficialía Mayor Técnica espera dos financiamientos, uno del Banco Interamericano de Desarrollo y otro gestionado por el Ministerio de Obras Públicas, para encarar nuevas obras. Hasta la primera semana de octubre, la Alcaldía sabrá si cuenta con este dinero que servirá para trabajos de mantenimiento, a fin de evitar complicaciones a causa de las lluvias. Según Bernal, éstas son más intensas del 15 de diciembre al 15 de abril.
Años de abandono afectaron
El descuido de anteriores gobiernos municipales es uno de los factores que empeoró el delicado equilibrio de la ciudad. Cuencas, como la de Jilusaya, no han sido revisadas por años, hasta 40, y el desconocimiento permite que ocurra tragedias cuando el terreno cede.
“Varias gestiones anteriores se dedicaron a ignorar el problema que podrían representar las laderas, ocupándose, principalmente de la ciudad. Pero cuando llegó la migración, la presión de los alrededores comenzó a centrarse abajo y ya no fue factible atacar la situación desde el origen de las cuencas que desembocan en el río La Paz”, explicó el director de cuencas, Joaquín Aguilar.