En la solapa, al cuello, en el cabello, en los jeans y hasta en el cinturón... Rosas, claveles y cuanta muestra de colores que se pueda replicar en tela arman los accesorios que ahora conquistan.
Beatriz Andrade Fotos: Pedro Laguna
La perfección de la naturaleza plasmada en las formas de los pétalos de las flores, que se pintan de colores, invita también al ser humano a buscar la mejor manera de capturar su belleza, casi indescriptible.
Así, unos los retratan, otros los dibujan y los diseñadores de moda los reproducen en telas, los bordan con lentejuelas o encargan a los joyeros trabajos en los que las mostacillas y las cuentas adquieren las formas de las rosas o margaritas.
No es de extrañar, entonces, que el 2005 esté teniendo como protagonistas del atuendo femenino a las flores, ya sea estampadas, pintadas, bordadas o como accesorio, para satisfacer la coquetería que los expertos en moda quieren acentuar en las mujeres de toda edad.
Una de las propuestas de este año pretende responder a todos los gustos, pues se prende de la solapa, se anuda al cuello, se ajusta al cinturón y hasta puede enredarse entre las mechas del cabello. Se trata de la moda old vintage, que se inspira en los años 40 y 50. Consiste en vestir prendas usadas o que parecen viejas, pero que en realidad son piezas únicas que van siempre acompañadas por sus accesorios.
De esta forma, en esta época ecléctica, en la que se mezclan estilos y tendencias, los diseñadores no están dudando en recurrir a la belleza de las flores. Por eso, éstas se han convertido en el accesorio que da el toque final a las ropas de temporada. Y las usan, por ejemplo, elaboradas en telas de colores.
No hay ninguna duda. Hoy las flores vuelven a vestir las curvas femeninas. A veces, es en forma de broches grandes que arman flores gracias a la pedrería; otras, a diseños elaborados con distintos materiales y colores que pretenden imitar y recuperar la esencia de las rosas, los claveles y otros capullos.
Todo depende de la ocasión. Si se quiere invocar a la elegancia, basta con colocar una flor en la solapa, pues un detalle como ese es capaz de dar a un traje sastre o a una chaqueta acompañada de jeans –combinación que está en auge– un aire de mayor sofisticación.
En cambio, para crear un estilo casual y juvenil, este tipo de flores tiene que ir en el cinturón o en el botapié del pantalón de mezclilla.
Y si lo que se desea es un toque de romanticismo, entonces se puede terminar el peinado adornándolo con varias florecillas.
Los expertos en moda también se sirven de la rosa. A menudo, en tonalidad negra, la sujetan con una cinta al cuello, a fin de poder complementar un traje de fiesta.
Así, la primavera que se avecina promete estar cargada de flores, solas o en grupo y en juegos monocromáticos o formando contrastes. Accesorios: Alquimia La Paz.
La belleza de las flores vuelve a ser un motivo de creación.