La crisis del incendio en el norte se agrava con dramas humanos Luego de más de un mes de incendios en el norte del país, más de 400.000 hectáreas de tierras se quemaron, la mayoría en localidades benianas. El incendio más grave duró al menos 10 días. El Gobierno aún evalúa Potosí.
Miles de personas en riesgo • El fuego en el norte no sólo tiene impacto ambiental. Esta foto muestra a Riberalta bajo el humo; hay temor a las enfermedades y a la falta de agua potable.
”Luego de volar en condiciones muy riesgosas, las brigadas de ayuda llegaron a la comunidad de San Antonio de Imose, no pudieron salvar la vida de cuatro niños, menores de dos años, y siete estaban desfalleciendo. Además del humo, está la sequía, que en algunos lugares hasta evita que se viaje en pontones porque bajó la corriente del río. En otras comunidades el agua no corre y forma lagunas que pueden ser focos de infección. Falta agua”, así describió la situación Fabiola Ribera, la responsable de la subprefectura de Riberalta de coordinar la ayuda y evaluar los efectos de los incendios en esa región.
Fabiola Ribera llegó hasta varias comunidades y aseguró que el acceso es muy difícil porque donde no se puede volar ni navegar, se acude a los caballos, ”pero los animales también sienten los efectos del humo y hay que cuidarlos para no perderlos”.
De esa manera se refleja no sólo el efecto de los chaqueos sobre el medio ambiente y la naturaleza, sino sobre la población, especialmente la que está en zonas alejadas.
Esa evaluación la hicieron los adjuntos del Defensor del Pueblo en Cobija, Trinidad y Riberalta, y su informe motivó al defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, a enviar una nota al presidente Eduardo Rodríguez para que declare zona de desastre a esa región, toda vez que los esfuerzos locales y departamentales no fueron suficientes para evitar ese daño.
Además de constatar las difíciles condiciones de subsistencia, los adjuntos del Defensor advirtieron los riesgos de enfermedades, principalmete las respiratorias y afecciones estomacales, debido a que no hay agua potable y el humo afecta los arroyos que están casi secos.
Los pedidos del Defensor y de las zonas afectadas ayer encontraron eco, luego de que Defensa Civil presentara la evaluación de daños y el análisis de necesidades al Ministerio de Defensa y esa instancia al gabinete ministerial. El Gobierno anunció ayer que se declara zonas de desastre en los departamentos de Beni y Pando, afectados por una sequía y por los incendios que provocaron los chaqueos.
De acuerdo a la situación presentada por el viceministro de Defensa Civil, general José Colodro, y por el director de Atención de Emergencias y Auxilio, general Gustavo Gandarillas, el incendio en Riberalta comenzó el 7 de septiembre y fue controlado 13 días después, el martes 20 de septiembre. Fueron afectadas las comunidades Berlín y Candelaria, en la provincia Vaca Díez. Se reportaron nuevos incendios en San Juan y Alto Verde, y a 45 kilómetros de Riberalta se informó de la presencia de focos de calor en las comunidades San Ariel, Agua Dulce y Nazareth.
Aunque se precisó que fueron dañadas más de 100.000 hectáreas de cultivos agrícolas y destruidas 11 viviendas, los daños no fueron cuantificados. Se aseguró que 22 familias son las directamente afectadas y que unas 600 familias sufrieron pérdidas agrícolas, además de los daños al ecosistema.
En Pando los incendios se detectaron el 2 de septiembre en el municipio Filadelfia, la reserva Manuripi y cerca a Cobija; las pérdidas son menores porque fueron afectadas sólo 50 hectáreas, pero tampoco fueron cuantificadas. El Ejecutivo tampoco anunció cuánto dinero de destinará para mitigar el desastre declarado.
Las decisiones
Declaratoria • Ante los incendios y la sequía en el norte, el Gobierno declaró zonas de desastre. Destinarán fondos.
Esfuerzos • Antes, casi de inmediato, las prefecturas de Beni y Pando declararon el desastre departamental, pero esos esfuerzos no prosperaron.
Gestiones • Los ministerios de Defensa y Gobierno deben asumir acciones de emergencia.