Tras el incendio, escasea la comida Incendios • El fuego no sólo provoca un efecto sobre el medio ambiente, sino que tiene un impacto social. En Pando la gente bebe agua contaminada y en Riberalta la comida se acaba.
Vuelve el sol a Riberalta • Esta imagen aérea de Riberalta fue tomada ayer, después de varios días apareció el sol en esa ciudad y se reabrió el aeropuerto, a donde llegará la ayuda.
Luego de que el Gobierno declaró zona de desastre a las regiones afectadas por los incendios, en Beni y Pando las autoridades de esos departamentos empezaron a precisar los daños y a detallar sus necesidades. Tanto en Riberalta —la ciudad más afectada— como en Trinidad y Cobija la demanda inmediata es la dotación de medicamentos y el envío de alimentos que no hay en la zona.
Ayer en la mañana, el subprefecto de Riberalta, Héctor Vaca, junto a otras autoridades y técnicos dio una conferencia de prensa para confirmar la magnitud del incendio forestal que afectó a 25 comunidades, tal como informó Defensa Civil.
También se advirtió que empezó a escasear los alimentos y día que pasa sin abastecimiento su costo es mayor, según informó desde esa ciudad el periodista de radio Fides Gregorio Huari. Por eso se espera la ayuda nacional.
También se llegó a notar el cansancio en las brigadas de rescate y aunque todos denuncian el brote de infecciones respiratorias y en los ojos, no hay un informe de la cantidad de enfermos ni de las afecciones ni de cuáles son los medicamentos más urgentes.
La gerente de la red de Salud, Yolanda Cortez, confirmó el envío de un primer lote de medicamentos; ese pedido habría sido hecho hace dos días, pero no llegó porque los aeropuertos estaban cerrados. La tarde de ayer, la terminal de Riberalta fue abierta porque se alcanzó la visibilidad mínima de 1.000 metros. El humo poco a poco se difumina.
El responsable de los soldados que trabajan en la zona, el coronel Miguel ángel Colodro, anunció que se cambiará al contingente porque hay enfermos y también se nota su agotamiento.
El defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, pidió tomar en cuenta no sólo el efecto ambiental, sino el impacto social que están dejando los incendios.
Aunque el Gobierno no sabe cuánto dinero será necesario, el director de Presupuesto, Edwin Aldunate, aseguró que cada año el Estado destina 60 millones de bolivianos para emergencias y desastres. Adelantó que si hay necesidad el Gobierno recurrirá a los organismos internacionales u otras fuentes.
En Brasil declaran emergencia
El gobierno del Amazonas declaró un estado de emergencia debido a incendios que han provocado gruesas nubes de humo negro, obligando al cierre de aeropuertos y reduciendo la visibilidad en carreteras.
El gobernador de Acre, Jorge Viana, declaró la emergencia la tarde del miércoles, cinco días después que levantó la prohibición anual de quemas agrícolas y que rige durante el período de sequía en esa región.
El servicio gubernamental de pronósticos climáticos ha detectado cerca de 3.000 incendios agrícolas desde el sábado, cuando comenzó la temporada.
Pero mucho del humo llegaba a Bolivia, donde los incendios han devorado más de 473.000 hectáreas de bosques y pastos.
"Tenemos que alertar al gobierno federal por el hecho que ellos están destruyendo el Amazonas y nosotros estamos pagando un precio muy alto que no deberíamos pagar", dijo el gobernador Viana. Río de Janeiro, AP