El Ballet Folklórico Nacional de Chile comparte con Bolivia Con 40 años de vida, la compañía tiene un repertorio que recoge expresiones del folklore popular latinoamericano, demostrando que la danza es una manera de unir a los pueblos.
El Ballet Folklórico Nacional de Chile comparte con Bolivia
El único país de la región que le faltaba por visitar era el vecino: Bolivia. Por ello, el Ballet Folklórico Nacional de Chile (Bafona) desplegará un equipo de 40 personas para conquistar el escenario del Teatro Municipal desde mañana, aunque hoy dará un adelanto de su talento en el Paseo de El Prado. Y es que, no por nada, el elenco ha conquistado al mundo con la principal expresión de los pueblos: el folklore.
Bafona nació el año 1965, cuando un grupo de más que entusiastas profesores de educación física decidió crear el Ballet Folklórico Nacional AUCAMAN, cuyo director fue Claudio Lobos Amaro. Cuando éste se marchó, en 1969, vio la luz el actual Ballet Folklórico Nacional bajo la dirección del coreógrafo mexicano Rodolfo Reyes Cortés, quien le dio al elenco un estilo particular. A éste le siguieron figuras como Hiranio Chávez, Rodolfo Reyes y Pedro Gajardo. Y desde hace 15 años, el maestro Sergio Soto Ortiz es el Director General. “Para Bafona es muy impor- tante poder mostrar su trabajo a Bolivia. Se trata de un desafío, pues traemos una propuesta artística que puede enriquecer nuestros lazos desde el punto de vista cultural y el de la amistad”, se sincera.
Con cuatro décadas de vida, el Bafona se ha propuesto dar a conocer la diversidad cultural tradicional chilena y latinoamericana. Con un elenco conformado por más de 65 personas –entre bailarines, músicos y técnicos escénicos– los artistas han explorado las raíces musicales de Latinoamérica para presentar un espectáculo que por ser folklórico no pierde contemporaneidad. Al contrario, explora expresiones musicales que aún laten en diferentes pueblos.
Investigadores, antropólogos, musicólogos y artistas populares han colaborado en el montaje, recreación y proyección de cada uno de los cuadros. “Bafona es una compañía que tiene 40 años, lo que le ha permitido pasar por un proceso de evolución con propuestas artísticas diferentes. Yo llevo más de 30 con la compañía y hace 15 que fui nombrado director”, señala Soto Ortiz. “Durante este período hemos incursionado en muchas formas de investigar y acceder al patrimonio de nuestro país desde el punto de vista de la cultura tradicional o popular”.
La compañía ha vivido varios procesos. Empezó con un departamento de asesoría en folklore que estaba integrado por personalidades importantes y entendidos en la materia. “Con ellos emprendimos la primera etapa de investigación, en la cual profundizamos con temas y danzas de Latinoamérica. Sin embargo, en las últimas producciones que estamos realizando hemos invitado a los propios lugareños de la región a compartir, ya sea estudiosos del folklore y cultores del lugar, para que sean ellos quienes puedan entregar al público la forma expresiva de su comunidad", explica Soto.
Este proceso fue utilizado también para el montaje de otras expresiones de los países vecinos, compartiendo con coreógrafos y artistas del exterior de Chile para rescatar la forma originaria y pura de las danzas latinoamericanas.
En una tercera instancia, y tomando en cuenta la importancia de expresiones artísticas más actuales, se ha incursionado en el homenaje a los poetas chilenos pre- miados, como es el caso de Pablo Neruda –que tendrá un lugar muy especial en la presentación para Bolivia– o la nueva coreografía sobre la obra de Gabriela Mistral.
Recorriendo el mundo Sergio Soto Ortiz es un hombre de teatro. Gracias a su trabajo como diseñador teatral, tiene una visión clara del montaje escénico. Utilizando la iluminación, el vestuario y el sonido ha logrado adaptar con éxito a la escena una serie de expresiones que hasta hoy siguen celebrándose en las calles. No es lo mismo una ceremonia ritual en torno a la playa que delante de una audiencia escondida en sus butacas.
“Este es un trabajo muy serio desde la investigación y la puesta en escena. En nuestros recorridos por el mundo hemos podido rescatar muchas propuestas que se notan en el resultado final”. No por nada han logrado acumular un repertorio variado de espectáculos entre los que destacan Arauco o Rapa Nui, Romance de Negros, Homenaje a América, Huasos, Zamacueca, América o Las Estaciones del Ciudadano Pablo, entre otras.
El Bafona ha participado en importantes eventos internacionales, como la Expo Sevilla (1992), la Expo Lisboa (1998) o el Festival de las Artes de Shangai (2003). En su tierra natal ha sido figura del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar en 10 oportunidades.
Pero para abarcar un repertorio tan variado es necesario contar con un equipo profesional y con temple. “La preparación académica técnica de la danza deja listos a los bailarines para explotar la danza contemporánea moderna y otros tipos". Y gracias a su elenco, con el pleno apoyo estatal, el Bafona continúa aún su crecimiento.
Pero, ¿por qué han elegido el folklore? “El folklore da a conocer la identidad de los pueblos, no sólo como expresión de país, sino de una comunidad con más antigüedad que la civilización actual. Es importante conocer a los incas o mapuches, porque su historia nos refleja como ciudadanos de esta tierra”.
Por ello, llegar a La Paz y tener la oportunidad de compartir escenario con el Ballet Folklórico de Bolivia expresa la necesidad de unir lazos gracias a las historias comunes. “En Chile se ha dado un fenómeno importantísimo. La cumbia llegó de Colombia y está por todo Chile. Ha sido adoptada por los chilenos. Son fenómenos que escapan a la política o las cuestiones fronterizas. En ese sentido, el folklore une a los pueblos”. Pero el maestro Soto Ortiz no pretende demostrarlo con palabras: la expresión artística y las danzas tradicionales serán las mensajeras.