Los momentos fueron tensos cuando Juan Matías Fischer se desvaneció en pleno campo de juego y cayó pesadamente ante la mirada atónita de compañeros y rivales.
Luis Méndez había golpeado con fuerza a su cabeza y el jugador se desmayó.
El árbitro Iván Gamboa se le acercó y pidió de inmediato que los auxiliares de campo ingresaran para rehabilitar al jugador, que estuvo inconsciente por algunos minutos. Los segundos parecían horas y no había una ambulancia en el estadio Tahuichi.
Luego de algunos minutos, el futbolista fue sacado en una camilla a un costado del campo de juego, donde se le intentó reanimar con alcohol. Los cronistas de radio y televisión se llegaron a preguntar en esos momentos: ¿por qué no había una ambulancia en el escenario?
Finalmente, Fischer se reanimó y se dirigió rumbo al banco de suplentes con un pedazo de algodón con alcohol en su mano.
Ya estaba bien: "Gracias a Dios que no pasó a mayores, estoy bien, no recuerdo nada de lo que me pasó", expresó el delantero argentino Fischer.
Por la noche, el delantero fue sometido a un examen de tomografía, el mismo que despejó cualquier peligro. "Por suerte se trata sólo de un hematoma, vamos a ver si es que puede trabajar esta semana, vamos a esperar que esté bien", dijo el DT.