El contrabando de Gas Licuado de Petróleo (GLP) boliviano en las poblaciones fronterizas con el Perú se ha constituido en un negocio rentable para quienes realizan esta práctica ilícita.
El lunes, La Razón y otros medios locales constataron que las garrafas bolivianas —que en en Desaguadero-Bolivia cuestan 24 bolivianos— en el lado peruano se venden hasta en 34 soles, que equivalen a 84 bolivianos.
Las garrafas llegan a Desaguadero desde La Paz y El Alto, camufladas entre el equipaje que transportan los buses y minibuses que viajan a dicha población.
En la sede de gobierno, las tiendas de barrio especulan en el precio del GLP. Mientras el camión distribuidor vende una garrafa en Bs 22,50, los comercios la ofertan entre 25 y 35 bolivianos. La Superintendencia comenzó a controlar esta situación.