Correas que crean un estilo Nacieron para portar las armas militares y hoy son un accesorio que delinea la figura femenina y marca tendencias en la moda de primavera.
on jeans, minifalda, falda larga o pantalones casuales... puede ir con uno o con otro, pues, acompañando a cualquiera de estas prendas, el cinturón se ha convertido en uno de los accesorios más importantes a la hora de vestir, ya que combina y contrasta con todos los estilos de ropa.
Actualmente, la función de las correas ya no es únicamente la de sujetar los pantalones, sino que adorna la muda, le da un toque de sofisticación y, sobre todo, delinea el cuerpo, en este caso el femenino.
Un poco de historia El cinturón tiene su origen en la faja militar que, colgada a la cintura, sujetaba el pantalón, y fue ideado para guardar y portar las armas.
Pero con el paso de los años algunas mujeres incluyeron los fajines en su vestuario a fin de ceñir su cintura. Luego, en la década de los años 20, los cintos entraron en desuso debido a las tendencias de la moda, que imponían el talle bajo.
Mientras, en los años 30 el cinturón se puso nuevamente en vigencia y, desde entonces, no se ha desprendido del área del ombligo. Con todo, en sus mutaciones las correas han cambiado de materiales, colores y hebillas, sin dejar nunca de complementar las prendas.
Uno de los hitos en la historia de los cinturones ocurrió en la II Guerra Mundial, cuando las correas delgadas comenzaron a sustituirse por las anchas para resaltar la cintura estrecha de las mujeres, lo que marcó en la época del "New Look".
Después se pusieron en boga los de cuero, plástico y las cadenas de color oro, plata o bronce, pero estas últimas terminaron desapareciendo frente a estilos más masculinos y la moda vaquera que se impuso.
Asimismo, durante los primeros años tras la contienda mundial, fue ganando espacios el uso de cinturones que descendían hasta las caderas con hebillas simples, pero grandes y sumamente llamativas.
El complemento ideal Aunque ha pasado el tiempo, hoy los cintos o tiras se siguen abrazando alrededor de la cintura o las caderas, dependiendo del modelo de ropa y del gusto personal de la mujer. Y, sin duda, son una pieza fundamental que ayuda a que las prendas luzcan de la mejor forma.
Entre tanto, las buenas mañas y la creatividad de los diseñadores de accesorios y artesanos que los elaboran, son capaces de sorprender con cualquier tipo de material, ya sea tela, plástico, cuero, metal, cuentas o madera, por poner ejemplos, pues cualquier materia prima sirve a la hora de tratar de contornear con éxito la silueta femenina.
Precisamente, de esos materiales, de los detalles repartidos a lo largo de la pieza y, por supuesto, de la hebilla, lazo o lo que una los extremos depende el estilo con el que el cinturón se pavonee.
Con el estilo de cada uno Las cuerdas y cueros combinados con madera o cuentas son ideales para aquellos que buscan un toque étnico.
En cambio, el cuero adosado con tachas u ojales de metal resulta el complemento perfecto para armar un estilo más agresivo, que se puede combinar con unos jeans o con pantalones y sacos también trabajados en puro cuero.
Los cintos de metal, por su parte, pueden ser un excelente acompañamiento para unos pantalones casuales o elegantes. Y lo mismo ocurre con los cinturones que destellan en colores, pues gracias a las cuentas y mostacillas con las que suelen ser siempre adornados se diferencian claramente del resto.
El protagonismo de la hebilla Sin embargo, el material con el que se fabrica no es lo fundamental a la hora de que un cinto tenga estilo. Y es la hebilla la que juega un papel protagónico en este sentido.
Pequeñas o medianas, las hebillas nunca pasan desapercibidas, pero son las grandes las que permiten mayores insinuaciones, pues acostumbran a llevar encima detalles y adornos, otorgando así un aire mucho más sofisticado.
Asimismo, éstas pueden sustituirse por flores de tela, ostentosos nudos o pedrería fina. Y también ha habido revolución en cuanto a formas, pues hoy día se pueden encontrar diseños circulares, ovalados y entrelazados.
Un baile de colores Finalmente, los colores igualmente hacen de las suyas. Así, se están imponiendo los contrastes entre los fuertes y los suaves y las combinaciones entre dos o más gamas, aunque en ocasiones los cintos adoptan tonos similares a la ropa.
Con todo, la idea rígida de que el cinturón debe ser del mismo material y color que los zapatos y la cartera está ya pasada de moda.
De esta forma, en la temporada que se viene podrá verse todo un arco iris de colores y habrá libertad para combinar los cinturones con cualquiera de las prendas.
En este nuevo contexto, además, flores, bordados, aplicaciones y otros elementos propios de la estética hippy se harán un hueco con detalles trabajados manualmente elaborados en cuero, madera, tela tejida y el encanto y brillo de las piedras y lentejuelas.
Y el único problema para la mujer, entonces, será escoger el cinturón que mejor se complemente con su estilo.
Los cintos de cuero y de metal siguen aún en auge, pero ahora el ingenio se apodera de las formas.
Los colores vivos de los accesorios ayudan a aminorar la monocromía presente en las prendas.