La sequía que afectó la región norte del departamento de La Paz, de abril a agosto pasados, perjudicó, principalmente, a los productores de fruta y cacao.
En una visita realizada el fin de semana a varias parcelas de Palos Blancos, La Razón comprobó el daño que provocó a los cultivos la falta de agua.
A primera vista se aprecian los árboles erguidos, pero las hojas cafés que cuelgan muestran con su quebradiza estructura los estragos que dejó el fenómeno.
De ello son testigos los directivos de la empresa de cacao El Ceibo y el presidente del Comité Cívico de Alto Beni, Córdoba Mamani, que acompañaron el recorrido. “Estas plantas ya están muertas y no se pueden recuperar. Lo mejor es utilizarlas de abono cuando se descompongan”, comentó Vicente Fernández Flores, presidente del Consejo de Seguridad de la cooperativa chocolatera El Ceibo, mientras sostenía en sus manos una mazorca de cacao calcinada.
Los frutos del cacao se cosechan de abril a septiembre, cuando las mazorcas miden aproximadamente 25 ó 30 centímetros y muestran colores rojos y amarillos; sin embargo, por la escasez de agua los frutos redujeron su tamaño, y los más afectados llegaron a medir entre 1 y dos centímetros, completamente quemados e inservibles. Otros árboles frutales también se vieron afectados y las naranjas y plátanos, entre otros, se encuentran en los suelos con manchas de quemaduras.
El Comité Cívico reúne información para ofrecer números exactos sobre las pérdidas, el territorio dañado y las familias afectadas. Hasta ahora se calcula alrededor de 18 millones de bolivianos en pérdidas, que perjudicaron cerca a 250.000 personas.
“Cuesta cuantificar con exactitud, ya que el territorio de Alto Beni es muy extenso y los daños no están concentrados en una sola zona”, explicó Mamani.
La Prefectura y la brigada parlamentaria de La Paz se comprometieron a evaluar el problema para poder encontrar una solución adecuada a su magnitud.