Luego de intensas reuniones, la Unión Europea (UE) lanzó ayer las negociaciones de adhesión con Turquía y Croacia, en un nuevo paso del proceso de ampliación que adquiere proporciones históricas en el caso turco.
Los ministros de Exteriores de la UE y su colega turco, Abdulá Gul comenzaron las conversaciones en una ceremonia que Ankara lleva esperando cuarenta años.
"No tenemos prisa", fue una de las primeras afirmaciones del funcionario turco, en la rueda de prensa que concedió en Luxemburgo junto a su amigo y colega británico, Jack Straw, tras la reunión con los Veinticinco.
Las condiciones impuestas por la Unión Europea son tan duras que, en el mejor de los casos, Turquía deberá negociar con los europeos durante una década.
Gul se mostró seguro de que el impulso reformista en su país no flojeará durante tan largo período de adaptación a los "valores" y estándares europeos.
Además, la Unión Europea también abrió negociaciones de adhesión de Croacia al bloque, en una inesperada decisión tomada en Luxemburgo luego que la procuradora del Tribunal Penal Internacional (TPI) para la ex Yugoslavia, Carla del Ponte, asegurase que Zagreb "coopera plenamente" con el Tribunal.
Croacia tenía que iniciar sus negociaciones de adhesión al bloque en marzo pasado, pero la apertura del proceso fue postergada a raíz de su falta de cooperación con el TPI que investiga los crímenes cometidos en la Guerra de los Balcanes.
En una declaración común, los jefes de la diplomacia de los 25 países miembros de la Unión Europea llegaron a la conclusión de que "Croacia cumplió con la condición planteada para el lanzamiento de las negociaciones", es decir, una plena cooperación con el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia. Luxemburgo, EFE-AFP