El Estado chileno se encargará de recuperar un tesoro pirata presuntamente encontrado en el archipiélago chileno pacífico de Juan Fernández, según un acuerdo entre la empresa que hizo el hallazgo y el Gobierno.
El tesoro contendría unas 800 toneladas de oro y joyas, por un valor actual de unos 10.000 millones de dólares, de acuerdo con la empresa Wagner, que lo descubrió con la ayuda de un robot.
El 96 por ciento del archipiélago, situado en el océano Pacífico a unos 600 kilómetros de la costa chilena, frente a Valparaíso, está declarado Parque Nacional.
La ley sobre monumentos nacionales señala que en el caso de hallazgos arqueológicos o paleontológicos en terrenos protegidos, su propiedad es del Estado chileno, aunque el Código Civil incluye la opción de un reparto a partes iguales entre los descubridores y el Estado.
Tras la formalización del pacto, la empresa entregará al Gobierno los datos con las coordenadas precisas donde está enterrado el tesoro encontrado por el robot, conocido como "Arturito".
El acuerdo dice que el porcentaje que legalmente corresponde a los descubridores del tesoro sea distribuido entre el "Hogar de Cristo", una obra benéfica creada por el jesuita chileno Alberto Hurtado, la Iglesia Bautista y la comunidad de Juan Fernández.
El acuerdo zanjó una polémica de tres semanas sobre quién sería el dueño del tesoro que, según diversas versiones, fue robado por piratas que asaltaban los galeones que debían cruzar el Estrecho de Magallanes o el Cabo de Hornos en sus viajes a España.
El tesoro estaría enterrado en la isla Robinson Crusoe, la mayor del archipiélago, llamada así en homenaje al escritor escocés Daniel Defoe, que creó su personaje inspirado en la historia verídica de Alejandro Selkirk, que pasó seis años abandonado en ella en el siglo XVIII. Santiago de Chile, EFE