Este museo, como tantos otros, se resiste al paso del tiempo gracias al esfuerzo de seres anónimos, mientras espera por la Ley de Patrimonio.
Óscar Díaz Arnau Fotos: Nicolás Quinteros
lgunos vezinos tienen ventas, y tambos en los caminos, que antiguamente fe traginavan, cerca de Rios, y paffos dificultofos, y los caminantes, y Harrieros han defcubierto otros más breves, y mejores, y los vezinos intereffados en que hagan noche, y medio dia en fus ventas, y tambos, para poderles vender fus bastimentos, y otras cofas, falen á los caminos y los hazen bolver, y no confienten, que vayan por los nuevamente defcubiertos, en que los caminantes reciven notorio agravio.
No se inquiete. Estos errores de ortografía no son atribuibles a la redacción del periodista, sino a las maneras de escribir en la época de la Colonia. Y es que el texto fue extraído de un documento antiquísimo que tiene un título con mucha pompa: "De los caminos públicos. Titulo Diez y fiete. De los caminos públicos. Pofadas, ventas, mefones, terminos, paftos, montes, aguas, arboledas, y plantio de viñas", dice.
Se trata de un extracto de una ley dictada por los Reyes de España para normar la actividad de las ventas y los tambos en los caminos del Alto Perú, y es parte de una extensa investigación sobre los tambos de los Andes que próximamente será presentada por el gobierno municipal de La Paz.
Este singular trabajo fue encabezado por el jefe de las Unidades de Museos de la Oficialía Mayor de Culturas de La Paz, José Bozo, quien, entre otros datos de interés histórico, recopiló los planos de importantes tambos de la República en Sucre y Cusco, además de varias de las crónicas de Guamán Poma de Ayala que consiguió en la Biblioteca Real de Dinamarca.
Los documentos presentados en estas páginas son un adelanto de esa investigación, que se desarrolló en un año y medio y que, por ejemplo, también profundiza en la importante misión cumplida por los chasquis. Éstos comunicaban las noticias por todo el imperio y moraban en los "tambillos", que eran tambos, pero más pequeños.
El técnico de Patrimonio Intangible de la Oficialía, David Mendoza, ex responsable del Tambo Quirquincho, dice que por tambo se entiende al lugar donde los viajeros se alojaban ocasionalmente. Además, menciona una segunda acepción de los tambos, vinculada con la agricultura, porque en estos sitios también se vendían productos agrícolas y de diversa variedad.
Los primeros tambos se construyen en el vasto territorio de los Andes. Según Bozo, se conoce de su existencia incluso antes de los incas, en las culturas asentadas al norte del Perú. Luego, en Tiahuanacu, aunque los cronistas recién dieron cuenta de su esplendor durante el poderoso Imperio Incaico.
Los tambos, enclavados en el medio del camino de los viajeros, se constituyeron en verdaderos puntos de articulación entre los principales lugares de desarrollo.
Algunos historiadores sostienen que La Paz era un solo tambo.
Actualmente, mientras la Ley de Patrimonio espera la voluntad de los políticos en el Congreso, los especialistas —casi siempre profesionales anónimos— se esfuerzan por conservar como pueden la riqueza de valor intangible que resguardan los museos bolivianos.
Tambo Quirquincho El Tambo Quirquincho, famoso por acoger en sus ambientes, en el año 1548, al fundador de La Paz, Alonso de Mendoza, es una construcción que fue encontrada ya por los conquistadores españoles en su incursión por las Américas.
Estaba ubicado en la zona de la Parroquia de Indios de San Sebastián, fuera de lo que era antes la cuadrícula española. Y más tarde, se convirtió en barrio de artesanos.
A lo largo del tiempo sufrió, además, algunos cambios en cuanto a su funcionalidad. Así, empezó como tambo de venta de productos agrícolas, luego fue un lugar de bailes, sobre todo durante carnavales, y más tarde se transformó en pista de patinaje, guardería y kinder, según consta en la "Gaceta Central", edición de homenaje de la Junta de Vecinos de San Sebastián publicada en octubre de 2004.
José Bozo cuenta que en el siglo XIX fue propiedad de Vicenta Juariste Eguino y en 1880, un tambo de quinas y tabacos. También funcionó allí el hospicio San José y, después, el kinder "Óscar Alfaro".
La particularidad de este tambo es que estuvo a cargo del cacique Quirquincho, quien al llegar hasta el valle de Chuquiago advirtió esa construcción como una de las más imponentes de la región.
Erróneamente se suele decir que este líder era el "dueño" del tambo, pero, en realidad, él manejaba toda una área en la que se encontraba ubicado este lugar, aclara al respecto el especialista David Mendoza.
Según la tradición popular, en 1548, desde el Tambo Quirquincho partió la comitiva para fundar la ciudad de La Paz. Inaugurado como museo en el año 1985, el Quirquincho todavía conserva las evidencias del cerco a La Paz, registrado en 1781, cuando el barrio de San Sebastián fue incendiado por las huestes de Túpac Katari.
Tambos-caminos La gente tenía que descansar en algún lado. Y no solamente los viajeros comunes, sino también las autoridades reales y de otra índole.
Y el Tambo Quirquincho formaba parte de una importante red de tambos que ha dado lugar a las actuales zonas comerciales de la hoyada, como la popular Uyustus.
Los tambos tenían una relación indisoluble con los caminos. La conexión tambos-caminos permitía un vínculo directo de La Paz con las entradas de Lima y Potosí.
"Antes, la calle Sagárnaga se llamaba la calle de Potosí", recuerda Bozo al explicar que tal nombre no era gratuito, sino que, justamente, por ese lugar se podía llegar a la Villa Imperial de Carlos V.
Entonces, se tenía la pretensión de que La Paz fuera un punto intermedio entre Lima, la capital virreinal asentada a orillas del Pacífico, y el gran Buenos Aires, en el otro extremo del continente, pero sobre el Atlántico, que en esa época era la capital de otro virreinato. "Sólo en la mente afiebrada de Mendoza y su excesiva imaginación, pudo concebir la teoría de integrar el este con el oeste y comunicar Lima con Buenos Aires", escribió el ex senador y periodista boliviano Enrique Bachinelo, en su cíclica columna "Y pueblo de paz fundaron", del sitio web de la red Internet noticiasbolivianas.com.
Bozo, por su parte, dice que no hubiera existido la red caminera sin el sostén de los tambos. Inclusive, sostiene que este vínculo de tambos y caminos facilitó la conquista a los españoles. En definitiva, La Paz jugó un papel sumamente destacado en este tema debido, sobre todo, a su importancia geopolítica.
El Quirquincho, hoy Originalmente era de piedra, tierra y adobe; ahora, el Quirquincho también se sostiene con la resistencia del ladrillo gambote. Y justo acaba de ser refaccionado: luce un color más vivo, elegido por su semejanza con el ocre de las tierras naturales que se usaban durante la Colonia.
Hacia la calle Evaristo Valle da una gran portada que ostenta la corona del Rey de España, pero en la actualidad está cerrada para el ingreso del público. A esa corona, que se encuentra sobre la portada, sólo podían aspirar los caciques.
Si bien la mayoría de los actuales revoques no son originales, Bozo destaca la existencia de varios testigos, donde se ven lugares tiznados, como lo único que queda de los primeros. De acuerdo con los historiadores, éstos podrían ser la prueba de cuando el temido Túpac Katari incendió San Sebastián.
En la actualidad, el museo Tambo Quirquincho resguarda la colección de pintura contemporánea del mártir Pedro Domingo Murillo.