La mirada de Fernando Freudenthal escudriña más allá de formas, texturas y colo- res. Se adentra en las sensaciones de la gente y encuentra un raro sentir. “He visto inseguridad en el mundo, por eso creo que las personas buscan algo que les dé la sensación de bienestar y protección”.
Entonces, el diseñador suelta su imaginación mientras sus dedos revisan las memorias épicas hasta llegar a la idea de que en los tiempos que corren “necesitamos de una especie de armas y armaduras para enfrentarnos a la realidad”.
La historia de la milicia atrae a Freudenthal, quien se basa en los modelos que vistieron a valientes y nobles, y los modifica y actualiza con elementos propios de este milenio. Así, por ejemplo, una chaqueta francesa de cazador puede volver a cobrar forma renovada.
También se concentra en el periodo Victoriano en occidente y en el Edo y Meiji de Japón, de don-
de el tramado de las corazas samurái se replica, a manera de adorno, en las mangas. “Quiero transmitirle a la prenda actual un poco del misticismo, de la osadía y del propósito original con el que fueron creadas en esas épocas”, resume.
Una prenda, un concepto Al mirar los bocetos concluidos, Freudenthal asegura que todo su trabajo anterior fue experimental. “Ahora siento que tengo la madurez y la plena confianza en mis habilidades profesionales como para firmar el producto”. Por eso, esta nueva línea muestra, por vez primera, la rúbrica del diseñador.
La colección Fernando Freudenthal es, para su autor, el fruto de la búsqueda del equilibrio entre lo comercial y su profunda necesidad de expresión personal.
“Quiero que mis creaciones tengan una excelente construcción, desde la concepción hasta el empaque, porque un diseñador debe enamorarse de una idea, perseguirla, informarse, vivirla...”.
Metido de pleno en su labor, el diseñador ha lanzado tres líneas, todas manufacturadas por microempresas bajo su supervisión.
Una es en tejido plano de alpaca y cuenta con abrigos de varios largos, chaquetas y blazers para hombre y para mujer. Esas prendas son creadas en el propio atelier de Fernando Freudenthal y son elaboradas, en un 80 por ciento, por manos artesanas. Eso explica que las piezas sean todavía contadas.
Otra es la línea en lana de alpaca, donde chompas, sacos, mantillas y ruanas se complementan con accesorios en lana de alpaca, diseñados por Freudenthal y manufacturados por la asociación Sayari (levantarse en aymara).
La tercera línea, en cuero de oveja y llama, ofrece prendas hechas con ayuda de la curtiembre Helbol.
Y, a fin de dar a conocer el trabajo conjunto entre el diseñador y las microempresas, el diseñador puso sus prendas frente al lente de Enrique Menacho para registrarlas en las páginas de un brouchure.