La falta de campos propios y recursos para alquilar alguno son algunas de las causas. Los clubes de las principales categorías cada vez se entrenan menos. A ello se suma otro tipo de problemas como la falta de motivación y tiempo de los propios basquetbolistas.
Hace una semana, la final del torneo de basquetbol de La Paz, rama femenina, dejó mucho que pensar por el nivel de juego demostrado. Estaban frente a frente los dos mejores equipos de dicha categoría, pero los técnicos y propios jugadores no pudieron ocultar sus observaciones y preocupaciones.
¿Por qué se estancó el nivel competitivo del baloncesto paceño en diferentes categorías?
En la categoría Primera de Honor, cinco entrenadores —de los ocho equipos de este nivel— admitieron dicho bajón.
Entre los argumentos que explican las causas de este problema está la falta de una infraestructura propia. Los dirigentes no tienen el dinero suficiente como para alquilar los escenarios de prácticas, los jugadores priorizan sus estudios finales de secundaria o ingresan a las universidades y finalmente se carece de muy poca cooperación de las instituciones.
Alquilar una cancha por una hora les significa hasta 80 bolivianos. Los entrenamientos se cumplen por las noches, porque los jugadores no pueden durante el día debido a que estudian o trabajan para solventar su familia, porque este deporte es amateur y no da para vivir.
“El papá apoya al hijo hasta que salga bachiller y una vez que se gradúa, el deportista se va a la universidad para buscar su profesión. Eso sucede con el 80 por ciento de los jugadores”, explica Jaime Méndez, técnico de Ingavi en la categoría damas.
Además, por estos factores se supo que el coloso del básquet paceño no jugará este año la Dimabbol, precisamente por la falta de recursos económicos.
Méndez recuerda que Ingavi no se entrenó el año pasado para el primer torneo y sólo se juntaron para partidos oficiales. “Se tenía cancha, venía la mitad, el resto no, por sus ocupaciones”.
A juicio de los propios deportistas y entrenadores, para subir el nivel competitivo se tienen que jugar muchos más partidos oficiales en la semana.
Los equipos que entrenan con mayor regularidad son Univalle y Católica, tres veces por semana durante una hora y media y dos horas por día, por eso son los mejores en la actualidad.
Mientras el resto de los planteles trabaja dos veces a la semana, pero irregularmente.
El director técnico de Univalle, Fernando Sejas, afirma que estos dos clubes están bien organizados porque tienen un apoyo económico en La Paz.
“Los dirigentes tienen que comprometerse más y ser creativos en cuanto a buscar apoyo. Sólo eso nos podrá sacar del momento que pasa el baloncesto paceño. Nosotros entrenamos cuatro veces por semana en el colegio Vida y Verdad”, acota.
Otra causa a la que apuntan los dirigentes es que el Julio Borelli restringe los días de uso al básquet (sólo otorga los lunes, martes, miércoles y sábado).
“Sucede que en algunas ocasiones es alquilada a actividades no deportivas por el Sedede”, recuerda el titular del baloncesto paceño, Víctor Aguilar.
Por esta razón, el Comité Técnico está en dificultades con el calendario, porque no da continuidad a los equipos que juegan luego de cinco, 15 ó 18 días de receso. Cada plantel juega al año 28 partidos en varones y 20 en damas. Considerando la cantidad de fines de semana y la programación que en el interior efectúan las demás asociaciones, es un bajo promedio.
“Esa limitada competencia se vio reflejada en el nacional Sub-22 del 2004 y luego en Tarija. Nuestro nivel en honores es pobre, porque salimos últimos. Tenemos que apuntar a jugar mucho más en cancha reglamentaria ya sea en Primera de Honor, Sub-22 y de Primera de Ascenso. El tema es organizar, motivar y cooperar”, reflexiona el DT Méndez.
Otro aspecto que el entrenador apunta es que algunos padres de familia son “duros” a la hora de comprar un par de zapatillas para sus hijos, pero cuando se trata de participar en alguna entrada u otro tipo de baile, los obstáculos de otorgar el dinero son mucho menores.
El técnico ingavista también considera que en los niños de ahora la internet, la televisión por cable y otro tipo de distracciones hacen que se aboquen a esas distracciones que los hace mucho más sedentarios y con menor actividad física.
Una escena del choque entre el actual campeón paceño Universitario y el subcampeón Ingavi, en el coliseo cerrado Julio Borelli, de la calle México.
Opiniones
Entrenadora: Lupe Yáñez Las universidades tienen que contratar entrenadores que formen atletas y luego el básquet resurgirá, caso contrario se morirá. Algunas universidades ofrecen becas y bonos de movilidad. Ese tipo de apoyo es positivo y es fenomenal para los estudiantes. Se tiene que reglamentar para que no saquen jugadores de equipos formados. Con estas actitudes se puede ir de nuevo al descenso como el 2002.
Entrenador: Jaime Méndez La cancha A del Borelli no se puede utilizar hasta la medianoche, porque el administrador nos dijo que solamente se puede jugar dos partidos por noche en Honores y no nos permite programar la Sub-22. Dijo que a las 22.30 tienen que apagarse las luces, pero cuando se juega el voley vemos que están hasta la medianoche. Este aspecto molesta porque ambos deberían tener el mismo trato.
Entrenador: Jesús Góngora Faltan campos deportivos en La Paz. La Alcaldía en lugar de construir canchas de manera proporcional prefiere invertir en parques y un lleno de flores. Pero también está el bajón de hábitos y motivación. A la mayor parte de la juventud actual no le gusta practicar el deporte y prefiere otras cosas. Ya dentro de la asociación, el obstáculo son los árbitros tiranos, que desmotivan con amenazas.