Está claro que actualmente existen políticas positivas de acercamiento comercial entre Bolivia y Chile y que podrían mejorar mucho más a futuro, de acuerdo al criterio general que esbozaron los actuales candidatos chilenos a la presidencia de su país, en un debate televisado por la cadena CNN.
En ese contexto, de mejora de las relaciones comerciales entre ambos países, el tema de integración energética aún no ha sido tocado en la agenda bilateral. Se estima que éste también ha sido postergado para el 2006, por la sensibilidad que representa en la sociedad boliviana.
En el debate presidencial sostenido en Santiago, uno de los aspectos relevantes fue el de la provisión de energía para ese país y se habló de la importancia, en ese marco, de la integración energética con Perú y Bolivia.
Chile, según lo admitió el canciller Ignacio Walker, tiene una economía que se ha mostrado demasiado vulnerable a la escasez de energía. El incumplimiento argentino del compromiso de provisión segura de gas natural al sistema termoeléctrico y a la industria chilena llevó a Chile a plantear demandas en tribunales internacionales. Pero además, ese incumplimiento llevó a Chile a proyectar la instalación, en el golfo de Quintero, de plantas de regasificación para la importación de gas natural licuado desde ultramar.
Las autoridades de Santiago actuaron con el criterio de que si el gas natural que Chile necesita no puede llegar de Argentina, tendría que llegar de ultramar, o de Perú. Mas no de Bolivia, en respuesta a aquella política poco exitosa impuesta por el ex presidente Mesa de “gas por mar”.
Empero, se estima que para ambos países, en vista del nuevo escenario que se perfila para el 2006, el asunto del gas debiera tener un carácter más comercial que político. Bolivia tendría que vender gas natural a Chile a los precios de mercado.
En este momento, según datos difundidos por la Empresa Nacional del Petróleo de ese país, las ofertas desde ultramar ubican el precio del gas entre 6 y 6,50 dólares el millón de BTU (unidad térmica británica), cuando Bolivia vende gas natural a Brasil en un precio máximo de 2,50 dólares, y a la Argentina, en dos dólares el millón de BTU.