Siluetas vestidas con el arte costurado en papel Marion Macedo y Fernando Cuéllar proponen en pasarela un nuevo concepto para unir moda, arte y belleza. Un desfile mostró su idea en el Tambo Quirquincho.
Beatriz Andrade Fotos: Fernando Cuéllar Alfredo Zeballos
Nada convencional, sino algo más loco, contemporáneo". Con esa frase, el fotógrafo Fernando Cuéllar describió a su interlocutora lo que quería para vestir a la cantante Carla Casanovas, quien posaba para su lente durante la exposición del Foto Encuentro. "Se me ocurre crear un vestido de papel", le dijo a Marion Macedo, recién llegada de Londres. Ella se empapó de la idea y aplicó sus conocimientos en decoración de interiores y diseño de objetos para decoración. Los bocetos estaban listos, pero Cuéllar quería algo más contemporáneo.
Entonces, Marion se afanó y dejó que sus dedos, guiados por su experiencia en técnicas con papel, originaran un diseño que finalmente complació al fotógrafo. "Y, en la presentación del Foto Encuentro, también pudo verse a dos azafatas con sendos vestidos de papel que llamaron la atención".
De esos frágiles vestidos de papel periódico y crepé nació una segunda noticia: Cuéllar y Macedo harían un desfile de ropa de papel.
Marion recorrió así librerías, bazares, mercados y ferias para llevar a su casa decenas de tipos de papel. Luego, investigó técnicas y formas para coser el papel o pegarlo para crear sus increíbles prendas.
De esta forma, entre pliegos y carpicola, cintas y silicona —la mejor aliada a la hora de unir pedacitos de papel— la artista confirmó que el crepé permite que los vestidos sean sueltos y moldeables como los de tela. Mientras, el papel maché facilita la creación de tops y corsés. "Quería que todo fuera papel, pero necesitaba una base. Por eso, usé cartón corrugado y, en algunos trajes, alambre para obtener volumen".
Un mes y medio de trabajo, robando horas al sueño, fue el tiempo necesario para que 12 trajes, hechos acorde a las medidas de las modelos, estuvieran listos. "Tres de los vestidos eran de talla estándar".
Y, como la tendencia marca, los accesorios importan. Por eso, Marion elaboró collares, pulseras, brazaletes, carteras y bolsos de papel.
El toque final lo pusieron el maquillaje y los peinados, que acompañaron a cada traje cuando fueron modelados en la pasarela. Fue así que Julio Cuevas, del salón Balenciaga, se unió al proyecto. "Hoy, la imagen informal se apropia de la sociedad y la gente busca lo natural. Por eso, en estos eventos, el artista y profesional de peluquería debe también hacer brotar su creatividad e imaginación", dice.
Por otro lado, la Casa de la Cultura y la Embajada de Venezuela apoyaron la iniciativa del curioso desfile de modas con las piezas de papel, que tuvo lugar el 23 de septiembre en el museo Tambo Quirquincho, donde los trajes se mostraron ante el lente de Cuéllar.
Para él, como para Macedo, la comunión entre moda y arte, en este caso, es clave. "Los trajes son una propuesta para cambiar". Y apuntan sobre todo al mundo publicitario.