La Red Interamericana para la Democracia, una organización compuesta por organizaciones de la sociedad civil presente desde hace más de 10 años en gran parte de la región latinoamericana, ha elaborado el Índice de Participación Ciudadana 2005 (IPC 2005), que este año y por primera vez incorpora a Bolivia, además de Argentina, Perú, México, República Dominicana, Costa Rica, Brasil y Chile.
El dato más revelador del estudio es que Bolivia se ubica en un rango intermedio de participación ciudadana a nivel regional. Sobre un puntaje máximo posible de 10 puntos, Bolivia alcanza 4,5, mientras que Brasil obtiene 5,1 en el extremo superior y Costa Rica 3,9 en el extremo inferior.
Este resultado es a su vez el producto derivado de tres tipos de participación: directa, opinativa y electoral. La participación directa se refiere a involucrarse directamente en una diversidad de actividades y organizaciones con distintos grados de intensidad. En cambio, la participación opinativa mide las formas de intervención de la ciudadanía en la formación de la opinión pública, enviando cartas a medios de difusión, efectuando llamadas y otros. Por su parte, la participación electoral se refiere básicamente al grado de disposición que presentan los ciudadanos de participar en justas electorales. Mientras que en el primer tipo de participación Bolivia se ubica en el grupo de países con menores niveles de participación, resulta el segundo mejor en la participación opinativa y, en el caso de la participación electoral, se ubica en un rango intermedio a nivel regional.
La estimación del IPC 2005 en Bolivia permite constatar “un importante nivel de involucramiento [de la sociedad] en las cuestiones sociales, pero al mismo tiempo una considerable flaqueza institucional para contener demandas y reclamos”. Uno de los resultados más notables que refrenda esta conclusión se refiere al hecho que la participación en manifestaciones y marchas callejeras en Bolivia es la más alta de América Latina y sin embargo la participación política es una de las más bajas de la región.
Si bien este resultado no resulta halagador, puesto que muestra que el accionismo no es sinónimo de una participación cualitativamente elevada, el IPC 2005 también destaca y pondera adecuadamente diversas virtudes presentes en la sociedad boliviana, en particular los niveles importantes de participación opinativa. Señala, por ejemplo, la marcada tendencia de los bolivianos a participar de organizaciones y actividades deportivas, sólo superada por Brasil, como podría esperarse normalmente. Este dato nos está mostrando el ansia de participación y de logros en el área de los deportes que manifiesta el ciudadano boliviano, lo cual a su vez también contribuye a explicar la gran decepción que causan en la sociedad los malos performances en competencias deportivas, como sucedió últimamente en las eliminatorias al mundial de Alemania 2006, en las que Bolivia salió en último lugar en el grupo sudamericano.
Este estudio contribuirá sin duda a diseñar y encaminar mejor políticas de apoyo a la participación ciudadana, pues nos ayuda a desentrañar las debilidades y fortalezas de la sociedad boliviana en relación a su involucramiento y participación en los asuntos de incumbencia de toda la comunidad.
*Carlos Rodrigo Zapata es economista.
Alberto Hurtado
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